miércoles, 9 de marzo de 2011

Esfuerzo familiar de cartageninos


¡¡¡Palmeraaaas, pan de huevooooo, merengueeees!!!, grita Juan Martínez, vendedor playero en Cartagena.
A su grito son varios los niños y adultos que se le acercan para comprarle sus productos y hacer más dulce la tarde en la playa frente al mar.
¿Puede haber algo más tradicional del verano cartagenino que el pan de huevo, el merengue y las palmeras?
Sin duda que estos productos están en la cultura veraniega y no puede ser de otra manera.
Así lo ponen en evidencia cada año los visitantes del Litoral Central en toda su extensión. Donde uno vaya, va a apreciar a vendedores playeros que se dedican al rubro con bastante éxito.
Claro que es un asunto estacional, por cuando en invierno también existen estos productos, pero no con la cantidad de vendedores que se pueden ver por estas fechas estivales.
“Nosotros vendemos bastante –cuenta Martínez- y nos va bien; por eso, viene harta gente a vender. Si hasta de Curicó llegan algunos a hacerse el verano. Pero nos llevamos bien, no hay problemas”.
¿Qué hay detrás de estos dulces infaltables en la postal veraniega?
Historias de esfuerzo como la familia de Luis Díaz, quien surgió de a poco en este rubro y hoy es uno de los principales abastecedores de pan de huevo y merengues.
Lo mismo para Víctor Tobar, otro de los infaltables de Cartagena, quien –gracias a su espíritu emprendedor- ha logrado dar vida a una empresa que abastece a los vendedores playeros de toda la provincia de San Antonio.
Tobar señaló en un reportaje a un medio nacional que produce a otras localidades como El Tabo y Punta de Tralca. En la época estival su trabajo queda exponencialmente y de los 80 panes diarios que generalmente elabora en su amasandería, salta a 350 unidades diarias.
“Tenemos cinco vendedores que se reparten entre Cartagena, El Tabo y Punta de Tralca. Cada uno vende más de 70 unidades por producto, porque estos meses son muy buenos. El resto del año vendemos sólo en la amasandería”, señala.
Junto con él hay otra familia que se destaca en esta dulce labor.
Se trata de los Díaz, que en su establecimiento ubicado en Errázuriz 835 de Cartagena, reúne a toda la familia en estos meses; los que cada uno en diferentes funciones echan a andar esta maquinaria que los congrega hasta altas horas de la noche.

La historia

Por los años cuarenta, Luis Díaz se desempeñaba en una empresa como tejedor. Como las cosas no andaban muy bien debió cambiar de rumbo y se dedicó a vendedor ambulante en Cartagena.
Ahí conoció a las personas correctas que se desempeñaban con anterioridad en la venta de pan de huevo y merengues.
Como le dio resultado y tenía las oportunidades, decidió crecer.
Por suerte, un amigo le entregó las claves para hacer su propia producción y dijo: esta es la mía.
Hoy en su casa mientras sus hijos y nietas trabajan en la elaboración de merengues, cuenta que “en esa época era mucho menos gente la que venía a Cartagena. Eran personas de dinero que se veían en la playa chica y caminando por la terraza. Luego fue cambiando con los años y esa misma gente se fue hacia El Quisco y Algarrobo, y Cartagena se convirtió en lo que es hoy, uno de los lugares donde más llega gente. Eso es bueno para nosotros también, porque se vende más”.
¿Y qué es lo que se vendía antes?
Siempre lo fuerte ha sido el pan de huevo y los merengues. También hacíamos pan amasado, pero eso lo dejamos para la otra temporada, no en el verano.
Hoy en día la amasandería produce pan de huevo, merengues, palmeras preferentemente. Dice que en el pasado quedaron otros productos como los dulces chilenos y las empanadas de alcayota, pero igual eran buenos.

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