martes, 25 de mayo de 2010

Capitán de corbeta Andrés Araya se siente sanantonino

Cuenta el capitán de corbeta Andrés Araya que tiene una especial conexión en San Antonio pues nació en el hospital Claudio Vicuña de nuestra ciudad.
Aunque posteriormente debió trasladarse con su familia a Santiago, siempre se mantiene ligado al Litoral Central hasta donde venía de vacaciones a la casa de sus abuelos en Algarrobo.
Conoce de cerca a San Antonio y este 21 de mayo tuvo un sabor especial para él, pues representar a la Armada en el lugar donde nació tiene un sentimiento distinto.
“Sí, hay sensaciones especiales –cuenta-, aquí nací, mis padres siempre venían al Litoral Central y por esas cosas de la vida estaban en Algarrobo cuando avisé que iba a nacer, ja,ja. De repente era una irresponsabilidad de mis padres, andar de vacaciones y casi a punto de tener guagua, ja, ja, ja, pero por esas cosas, nací en San Antonio, quizás de ahí vino este gusto por el mar”.
Posteriormente por este marino ha estado en San Antonio más de una vez.
¿Sus abuelos vivían en Algarrobo?
Normalmente veníamos a la onza, recorríamos al Litoral Central y en una oportunidad cuando, ya era más grande, vinimos a la ciudad y conocí el hospital donde nací. Si bien mis padres son de Santiago, yo estoy feliz de haber recibido el llamado del mar desde aquí.
Entonces siempre tiene a San Antonio bien presente…
Ser sanantonino influyó en mi decisión. Hoy regreso en otra etapa de la vida y me gusta ver cómo ha cambiado. Hay una sensación especial, estoy en otro contexto, soy padre de familia, tengo 3 hijos, en el mes del Mar a desfilar, sin duda que fue lindo para mi.
¿Cómo vive Ud. la labor de acercamiento a la comunidad que debe realizar esta unidad?
Tuvimos la oportunidad de palpar el apoyo de la comunidad. Por sus características este buque embarcó mucha carga y personas que iban a ayudar a las zonas afectadas por el sismo. Ayudamos a la comunidad, desde otorgando pan, hasta en lo espiritual. Creo que con la presencia del buque, a todos en cierta forma, se les subió el ánimo. Vimos a Talcahuano muy golpeado, nos bajamos a limpiar calles y conocimos de cerca lo sucedido. En Juan Fernández hay mucho apego con la Valdivia, estuvimos a un mes del terremoto y al llegar, vimos lo que había pasado. Sin duda que fue una experiencia fuerte. Uno va creando lazos con la gente, conocíamos a algunas personas y al volver  unas estaban y otras ya no. Ibamos a ayudar y nos encontramos con esa realidad difícil de aceptar porque hay muchas personas que aún están sufriendo.
¿Qué es lo que viene para la LST Valdivia?
El rol ahora implica un traslado a Valparaíso. Este año ha sido en cierta medida “anormal” por lo que sucedió el 27 de febrero, pero ahora estamos en un periodo de entrenamiento con otros roles que tiene la Valdivia. Empezamos con nuestra labor de transporte anfibio, estaremos entrenando con la Infantería de Marina para aumentar nuestro nivel de capacitación., Eso es lo que “viene por la proa”, como decimos los marinos.

Unidad autónoma

La barcaza Valdivia es unidad autónoma en sí misma. Con una capacidad de carga de hasta 2.700 toneladas de combustible, puede recorrer de Valparaíso a Alaska sin repostar.
Este tipo de unidades representaba, al momento de su construcción, "lo más moderno" en diseño de unidades anfibias con capacidad de vararse. Es de la Clase Newport que se diferencia de las típicas unidades tipo LST por la forma de su proa, la cual le permite llegar a un andar aproximado de 20 nudos.
 Su rampa de proa –que es lo que llama más la atención al verla- , se desliza para crear un puente hacia la orilla y le permite embarcar y desembarcar tanto tropas como distintos tipos de vehículos, los cuales se pueden desplazar libremente entre la cubierta principal y la interior.
Debido a su forma especial, el buque  tiene la capacidad de embarcar y desembarcar vehículos anfibios, con el buque navegando.
Ya con 10 años al servicio en la Armada nacional, ha cumplido una valiosa labor.
Pero dentro de ella las diversas actividades para la dotación de 250 personas debe funcionar sin inconvenientes.
Areas de enfermería, de abastecimiento, de lavandería, sastrería, entre otras permiten que el buque pueda manejarse independientemente.
Uno de los aspectos fundamentales es la cocina, donde marinos especializados se encargan de preparar el rancho de acuerdo a especificaciones definidas hasta con un mes de anticipación.
Durante el día se realizan dos preparaciones lo que va basado en un menú mensual del cual se encarga el sargento primero Hugo Morales. En la Valdivia se preparan las raciones adecuadas para el personas y los visitantes especiales –civiles y militares- que periódicamente visitan la unidad, debido a las diversas funciones que realiza.
El cabo Víctor Gaete trabaja en la cocina. “Por lo general nuestro buque tiene bastante movimiento y hay que estar atentos a cumplir los requerimientos de la dotación en cuando a la alimentación. Preparamos de todo, desde cazuelas, hasta empanadas y cosas especiales, dependiendo de la ocasión. Cada persona tiene distintas labores y sabe lo que tiene que hacer de acuerdo a la planificación interna”.
Agregó que “aquí hay un solo menú que es igual para todos, desde el comandante hasta el último efectivo, obviamente hay algunas consideraciones especiales en cuanto a algunos regimenes de salud”.

Al buen pan

Dentro de un buque lo que no puede faltar es el pan. Imagínese cómo es el trabajo de la panadería cuando se encuentran en alta mar.
De eso sabe el maestro panadero sargento primero Miguel Ramírez. Junto a su ayudante prepara desde la tradicional hallulla, hasta tortas y masas dulces para las ocasiones especiales. “El pan de hace a bordo en todas las condiciones en que se encuentra el buque. Acá se confeccionan todas las masas que se consumen, hacemos hallulla, pan de molde, masas de pizzas, entre otras. En Talcahuano tuvimos que hacer cualquier cantidad de pan, para los efectivos de todas las unidades de la Armada en la zona, además para los buques en el sector. Tras la catástrofe lo que más requería era pan, diariamente con la ayuda de otras reparticiones hicimos aproximadamente 8 mil panes”.
En un día habitual se hacen 1.500 panes. El trabajo es lago, basta decir que el panadero se levanta a las 3.30 de la mañana para que a las 6 ya esté el pan listo para el desayuno. “La dotación tiene que disponer de su pan para el desayuno desde muy temprano, por eso junto al ayudando nos vamos turnando. Yo tengo 27 años en la marina y sé como es este trabajo, es largo, pero vale la pena por la experiencia”, indicó.

Un guerrero anfibio en San Antonio

Barcaza Valdivia presente en actividades de conmemoración de las Glorias Navales

Un operativo cívico en la escuela Movilizadores Portuarios fue una de las labores de acercamiento a la comunidad local, que el personal de la barcaza LST Valdivia cumplió mientras duró su estadía en San Antonio.
El buque, uno de los más grandes de la Armada nacional –junto al AO Montt- permaneció desde la tarde del miércoles atracado en el sitio 7 del puerto, hasta donde llegó luego de un viaje de 3 horas y media desde Valparaíso donde cumplía sus labores propias.
Fue la primera vez que esta unidad especializada en el combate anfibio –transporta generalmente a los efectivos de la Infantería de Marina- visitó San Antonio, pero tras ella se encuentran múltiples historias que ha vivido desde el año 2000 cuando entró en servicio reglamentario en las fuerzas navales.
La barcaza Valdivia fue construida en 1970 en astilleros estadounidenses, desplaza 8.775 toneladas y tiene una velocidad máxima de 20 nudos. Actualmente está al mando del capitán de navío Alfredo Whittle Pinto.
En la actualidad pertenece al Comando Anfibio y de Transportes Navales, realizando distintas comisiones desde Arica a Puerto Williams, tanto con la Infantería de Marina, las Zonas Navales y actividades de apoyo a la comunidad nacional.

En la tragedia

Esta barcaza fue el primer buque en llegar a la zona de Talcahuano tras el sismo y posterior tsunami que afectó a la ciudad.
Al llegar se encontró con la devastación provocada por la fuerza de la naturaleza y de inmediato se puso a disposición de las autoridades navales para ir en ayuda de la comunidad.
Así lo detalló a El Líder, el comandante Alfredo Whittle. “Fuimos los primeros en llegar a Talcahuano un día después del terremoto. Estuvimos 30 días apoyando en labores de remoción de escombros en la ciudad y sus poblaciones. Fue un trabajo bastante duro porque estuvimos lejos de nuestras familias en un momento delicado para todas las personas incluyendo nuestra dotación, creo que la comunidad quedó satisfecha de la labor efectuada ya que pudimos trabajar directamente con la gente”.
La Armada en los sectores costeros siempre ha sido muy respetada, para nosotros en Talcahuano, Valparaíso y San Antonio, entre otros puertos importantes, tenemos raíces y lazos que nos unen. Fue gratificante estar en esos momentos difíciles junto a la comunidad”.
Una de las labores que cumple la barcaza Valdivia como unidad de la Armada tiene que ver con el traslado de estudiantes de Juan Fernández desde Valparaíso hacia la isla durante los periodos de vacaciones.
Por eso, la dotación de marinos tiene un arraigo especial con esa zona y de ahí que concurriera tras la tragedia a llevar alimentos y materiales de reconstrucción.
Para el teniente Gonzalo  Montserrat, esta experiencia fue impresionante y gratificante a la vez. Primero, se encontró con toda la destrucción causada por la naturaleza en la isla y luego, conoció de cerca la buena recepción de los habitantes locales.
“Periódicamente vamos a Juan Fernández; la última vez, llevamos materiales y la escuela modular que se instaló allá y que vino a suplir la que se había perdido con el maremoto. Fue bien impresionante ver como quedó la isla, porque nosotros la conocíamos como era, con las instalaciones de las personas, de la Armada. Ahora no quedaba nada, el agua arrasó con todo, pero la gente estaba bien dentro de todo”, indicó.
Montserrat, tiene 27 años, es casado y padre de tres niñas (Alexandra, Ignacia y Javiera) es nacido en la zona de El Monte, ahí muy cerca de Talagante. No tenía mucho contacto con el mar, salvo por el hecho de que su padre es ingeniero acuícola y lo fue motivando a seguir la carrera de oficial de la Armada.
“Mi papá trabaja en el Servicio Nacional de Pesca, él siempre estuvo bien relacionado con la parte marítima  y a raíz de eso, me nació la inquietud del mar, conocer la labor del marino. Y me apoyó en todo, nunca hubo problemas a pesar de que postulé ala Armada cuando tenía sólo 16 años.
“En la Armada estoy muy contento; todos los días hay desafíos nuevos. Este 21 de mayo estuvimos en San Antonio y luego regresamos a Valparaíso a seguir con nuestras labores habituales, hace poco estuvimos en Punta Arenas, luego en Talcahuano y Juan Fernández. Así siempre hay algo nuevo que hacer”, aseveró.

lunes, 17 de mayo de 2010

Pérdida en el mar

Recientemente la vida de Ana González tuvo un vuelco dramático. En un accidente en el mar, falleció su pareja con quien compartió los últimos 25 años.
Sin duda un golpe fuerte que no se esperaba para nada. Si bien sabía que el trabajo del hombre era complicado y arriesgado, no pensó que sus días podían terminar de esa manera.
Hoy cuenta que está poco a poco saliendo adelante, lo cual no es fácil porque era parte importante de su vida y hacían todo juntos.
“El era muy conocido en el sector donde vive en la parte alta de Bellavista y muy querido por los vecinos. Para mí fue una pérdida tremenda, más aún cuando no pude velarlo. Cuando me avisaron no lo quería creer, pensaba que era un trabajo seguro y cerca de la casa, aunque a veces igual me preocupaba por los riesgos que podía correr. El había tenido dos accidentes, nunca había llegado a mayores, ni siquiera pedía licencia”, indica.
Así las cosas hoy al ver el mar de San Antonio, lo ve con otros ojos. “Me da miedo. Ahora quedé sola, era mi pareja y compañero, pero debo seguir adelante. 

Madre y esposa de pescadores

La vida de Rosa Santis ha estado ligada al mar. Gran parte de su familia ha trabajado como pescadores. Posteriormente el hombre que eligió para casarse (José Orellana) también tenía su vida en el mar, primero como pescador y luego como patrón de lancha.
Así las cosas no fue nada de raro que sus hijos Leonardo y Gerardo decidieran encaminar sus pasos hacia los botes y mirar de frente al océano.
Cuenta que pasó muchos días sola debido al trabajo de su marido. Ella lo conoció así y lo aceptó, pero pasó noches con la preocupación constante de que algo pudiera pasar.
Transcurrieron los años, pero el miedo se mantuvo. El trabajo en el mar es peligroso, ella lo sabe, más de una vez se enteró de algún accidente, de una esposa que se queda sola, de familias separadas por el destino.
“Una como mamá está siempre alerta. Había días con temporales y ellos salían igual al trabajo. En cualquier momento podría pasar una tragedia. Mientras esté viva voy a pedir por mis hijos, una sigue siendo su mamá aunque tengan sus propias familias. Siempre voy a estar a su lado. Recuerdo que cuando eran pequeños salimos adelante gracias al trabajo del papá, pero cuesta asumirlo. Después vieron cómo era la pega, se interesaron en la labor y les gustó. Quizás hubiera esperado otra cosa, pero si ellos lo eligieron así, hay que estar ahí”, señala.
En su familia han pasado cosas que la hacen valorar la vida. “Tengo un hermano que es marino mercante y debido a su trabajo sale por varios meses. Una vez naufragó en Sudáfrica. Así es que imagínese la preocupación. Ahora tengo nietos y bisnietos, pero por lo visto ellos se dedicarán a otra cosa”.

El mar sanantonino con ojos de mujer

Mayo nos hace irremediablemente volver la vista al mar. Es cierto que cada sanantoninos en algún momento del día durante toda su vida en esta ciudad, puede apreciar esas aguas que tranquilas bañan nuestra costa.
Tranquilas, por ahora; porque experiencias negativas vaya que si hemos tenido.
Pero el hecho de vivir frente al océano nos hace subvalorar su importancia. Está ahí, es cierto, pero cómo afecta nuestras vidas.
En este Mes del Mar, miraremos el mar a través de los ojos de tres sanantoninas que tienen una especial relación con él.

Rumbo a Alaska

Carmen Gatica reconoce que nadie en su familia estaba relacionado con el mar. Es más, nunca pensó que al venir a vivir a San Antonio, uno de sus hijos decidiría trabajar en un buque.
Así, en un corto periodo de tiempo, su hijo Cristian, le comunicó que había una posibilidad de trabajar embarcado en un barco pesquero. El único problema es que era fuera del país.
Ella pensó que no es raro que los pescadores de los grandes buques trabajen fuera del país. Se imaginó que era un lugar cercano, pero no: el destino era Alaska, un estado de los Estados Unidos situado en el extremo noroeste del continente americano y que ella sólo había escuchado de él en la televisión.
“Nunca pensé que él pudiera partir tan lejos, uno piensa que siempre lo va a tener a su lado. Nunca me vio apenada. Lo pensamos bien eso sí, él quería irse a trabajar aunque no tenía nada que ver con lo que había estudiado, pero quería salir adelante y ante eso no podíamos oponernos. Lo apoyamos, lo acompañamos, lo fuimos a dejar al aeropuerto cuando viajó tan lejos”, cuenta.
El problema no era tanto que se fuera tan lejos –cuenta- el tema era con el  hecho de trabajar en el mar. “Sí, eso era lo más preocupante. Nosotros no teníamos a nadie relacionado con el trabajo en el mar, entonces no conocíamos la experiencia, además una ve tantas cosas en la televisión, en las películas o sabe de cosas que pasan en el mar, empezamos a tomarle el peso al asunto. Me dio pena y rogábamos para que estuviera bien. Soñaba con él y me daba miedo, pero como mamá tenía que ser fuerte y apoyarlo. Nos comunicábamos por teléfono y quedábamos algo más tranquilos, pero de todas maneras se hace difícil. Nos decía que estaba bien, que tenía buenos compañeros, todo para que no nos preocupáramos. Ellos tenían seguridad, buenos implementos”.
El trabajar en alta mar es lo más preocupante para una madre como Carmen Gatica. Primera vez que su hijo menor salía de la casa, del país y al mar.
Explicó que “es difícil, uno le pone más atención al mar. No como antes. Ahora vivía preocupada. Se fue por 8 meses, quería seguir, pero después por el tema de la crisis no tuvo más trabajo. Si me dijera nuevamente que va a trabajar en el mar habría que aceptarlo, lo apoyaría aunque tenga que volver a sufrir la preocupación como toda mamá”.

Cambio en educación II


Responde Sergio Hernández, desarrollador el proyecto educativo del Instituto José Miguel Carrera.
¿Qué es lo que se busca en el fondo?
Buscamos una forma distinta de impartir pedagogía. Si nuestros niños no aprenden, no es problema de los estudiantes, es problema del profesor. El docente tiene que obtener resultados, porque nuestra labor es enseñar y  los niños vienen aquí a aprender.
¿Qué nivel de sus objetivos han logrado?
Bueno, los colegios efectivos disponemos de metas en comportamientos diarios; por ejemplo, en la forma como nos dirigimos al profesor, como queda la sala, como es la recepción del docente a sus estudiantes, son aspectos que hemos mejorado.
A corto plazo buscamos elevar el nivel de excelencia. Estamos trabajando con evaluaciones al 70 por ciento de logro; además mediremos exactamente –con pruebas estandarizadas nacionales- los aprendizajes de los alumnos. Lo vamos a hacer en séptimo y primero medio para entregarle apoyo a los docentes. De modo que el profesor tenga cuatro reportes durante el año de cómo van los estudiantes respecto de lo que debieran saber.
¿Hay aportes para desarrollar este trabajo?
Se dispone de recursos del Ministerio de Educación que son destinados específicamente para mejorar el aprendizaje. Esto nos ha permitido dotar a los establecimientos municipales de servicios externos de asesoría, de textos, bibliotecas de muy buen nivel
No nos vamos a quedar por recursos porque nuestros niños se merecen lo mejor.
Capacitamos a los profesores con personalidades del ámbito educacional y tomamos decisiones desde los niveles más bajos.
En cuanto a los medios, hemos tenido un amplio respaldo del Concejo Municipal. Recientemente nos aprobaron 30 millones de pesos para invertir en una biblioteca, laboratorio de ciencias y material deportivo entre otros.
¿Están cambiando la educación municipal de San Antonio?
Diría que sí. Estamos poniendo el acento en la escuela, en la sala de clases. Nos hacemos cargo de lo que hay que hacerse cargo.
¿Se puede decir que el Instituto Bicentenario es el rostro de ese cambio?
Sí. Las autoridades se dieron cuenta de la importancia de este proceso comunal de educación. Estamos pensando instalar una escuela con la misma lógica del instituto, de tal manera que alumnos de prekinder a sexto básico para en séptimo sigan en el José Miguel Carrera.
¿Se notan los cambios?
Hoy hemos planteado cambios de prekinder a segundo básico en el nivel local. Es cosas de ir a una escuela municipal y ver cómo se comportan y ver el material con el que trabajan, eso es único, no existe en la provincia. Hoy con tranquilidad en esos niveles la enseñanza es de primera.
¿Qué es lo que viene a futuro?
Dependiendo de la oferta dependerá la oferta que tengamos. Hoy estamos dando un curso por nivel, el próximo año se subirá a segundo medio, pero si la demanda es alta y nos da para dos cursos por nivel, bienvenida sea. Eso permitiría un aumento de profesores y más horas de docentes. No vamos a echar pie atrás respecto de la calidad de los docentes. Todos deben ser evaluados y deben tener un nivel destacado y competente, aún cuando tengamos que traerlos de otras ciudades.

El cambio de la educación municipal I

El municipio no ha escatimado recursos para mejorar la calidad de enseñanza en nuestra ciudad. El Instituto Bicentenario José Miguel Carrera aplica un proyecto educativo que se une a las experiencias que actualmente se dan de prekinder a segundo básico

Es de público conocimiento el aumento de la brecha educacional entre los alumnos del ámbito municipal con respecto del particular y el particular subvencionado.
De hecho así queda reflejado año a año en las mediciones del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación y la Prueba de Selección Universitaria. Cada vez aquellos que tienen más recursos económicos acaparan los mejores resultados.
Pero también esta realidad implica que se haya tomado cartas en el asunto. Propuestas hay varias, algunas de ellas van de la mano de mayor inversión de dineros de parte del Ministerio de Educación a través de la Jornada Escolar Completa y de otras experiencias.
En San Antonio también se experimenta esta realidad y se mantiene la misma preocupación, por lo que autoridades del Concejo Municipal propusieron al alcalde Omar Vera, generan en conjunto un proyecto para definitivamente darle una oportunidad de educación de calidad a los niños y niñas de escasos recursos de nuestra ciudad. Junto en ello, estaba la inquietud porque los profesores tengan también un ambiente adecuado para el desarrollo de sus labores, con recursos modernos y al mejor nivel.
Así se puso en manos de la Dirección de Administración de Educación Municipal esta iniciativa y el desafío de crear un modelo local para esta propuesta.
La idea no era fácil. Siempre se debía lidiar con el tema de los recursos, pero una vez que esto comenzó a andar, ya no se dio pie atrás.
Hoy en día, uno de los “rostros” de esta nueva propuesta es el Instituto Bicentenario José Miguel Carrera, 78 alumnos de séptimo a primero medio buscan una mejor educación.
Ojo, que para ellos tampoco es fácil. Basta con decir que para acceder a este colegio sedebe tener en promedio nota 6 en Lenguaje y Matemáticas, además de pasar una prueba de admisión y el compromiso irrenunciable de cada familia por apoyar los esfuerzos de un completo equipo de profesionales de la educación que se pone a su servicio para salir adelante.
Ya no hay excusas para no obtener rendimientos.
Uno de los principales gestores del proyecto educativo del Instituto Bicentenario es Sergio Hernández Rojas, jefe técnico Educación Municipal de San Antonio, quien destacó los principales puntos que han aplicado en este momento.
“Llevamos trabajando años con Miguel Angel López. La idea es transformar la educación municipal a este nivel. Esa fue nuestra premisa y que propusimos al Concejo.
Nuestro plazo de trabajo es cuatro años, para que en esta misma lógica. Queremos dar una oportunidad a los jóvenes para que estén en un colegio con alto nivel. Desde prekinder trabajamos fuertemente y vamos en segundo básico con una metodología de trabajo muy fuerte, en base al Método Matte, versión Fundación  Marcelo Astoreca de Santiago, para asegurar lectura y escritura. Y en matemáticas con el programa de Mary Baratta Lorton para  tener la iniciación al cálculo a temprana edad. Hasta cuarto básico aplicamos un método de comprensión de lectura pues un 70% de nuestros niños del sector municipal –medido por el SIMCE de cuarto básico- no comprende lo que lee. Eso medido sobre 18 años vemos que las cifras no cambian. Como país tenemos un serio problema de comprensión de lectura tanto a nivel de niños como de adultos.
Por tanto el esfuerzo tiene que ser muy fuerte desde pequeños. Nosotros lo estamos haciendo, ese es el contexto de la educación municipal en San Antonio en este minuto”.
¿En el Instituto Bicentenario se selecciona a los alumnos?
Todo es seleccionado. La directora, los profesores, los estudiantes y los asistentes de la educación. Con todo eso diseñamos el proyecto educativo que tiene varias características innovadoras para nosotros.
¿Cómo cuáles?
Por ejemplo, fomentamos la autodisciplina. No tenemos inspector general.
Buscamos el desarrollo de la autonomía, por eso el método de trabajo de los profesores es muy participativo,  buscando otras formas de trabajo que existen. No hay que inventarlas, sólo aplicarlas. Lo que pasa es que los profesores ahora tienen un clima muy propicio para desarrollarse.

“Queremos una buena educación”

Actualmente el Instituto Bicentenario José Miguel Carrera cuenta con 78 alumnos de séptimo a primero medio y es dirigido por la docente Gianella Pellizzari Ramos.
La directora indicó que “La verdad que hay que jugársela por la educación municipal, como antiguamente fue, de muy buena calidad. Queremos volver a esos tiempos, donde cualquier persona, independiente de su situación económica, social o religiosa, podía acceder a un establecimiento municipal y lograr los objetivos que se haya trazado como llegar a la universidad y obtener un título.
¿La tendencia es llegar al nivel de algunos colegios privados?
Bueno, no queremos compararnos con nadie. En este momento tenemos el apoyo de la municipalidad, gracias a una idea que surgió de los concejales y el alcalde para dar un espacio municipal que no existía y que reuniera a los alumnos destacados. Todos nuestros alumnos tienen en promedio una nota 6 y más. Este colegio está abierto a todos los alumnos de la provincia de San Antonio, no hay distinciones sociales o económicas. El que quiera venir a estudiar puede hacerlo y aquí va a recibir la mejor educación que vamos a intentar brindarle.

Una apuesta

El director del DAEM sanantonino, Miguel Angel López, ratificó este paso en la calidad de educación que se brinda en los niveles de prekinder y segundos básicos además del Instituto Bicentenario.
“Nosotros como Departamento Técnico de Educación nos abocamos a este trabajo. Se preparó un proyecto educativo, se buscó un perfil de profesor, de estudiantes y obviamente esto ha ido lentamente dando resultados. Vamos paso a paso. No hemos retrocedido, vamos  avanzando y de acuerdo a la Ley de Educación General partimos con séptimo, octavo y primero medio, lo que implica que cada año a años vamos a ir aumentando un curso hasta llegar a cueto medio”.
“Lo que queremos es darle las mejores herramientas a estos muchachos en el ámbito de la educación científico humanista y de esa forma postular a la educación superior ojalá los mejores puntajes”, explicó.
¿Los alumnos y apoderados han demostrado interés por participar en un proyecto como este?
Cuando comenzamos, invitamos a una reunión a los apoderados y les explicamos que exigíamos una prueba de admisión nota 6 como mínimo para postular. Ellos aceptaron las reglas del juego y manifestaron su conformidad con el trabajo realizado.
Nuestros alumnos son muy ordenados y respetuosos, da gusta trabajar con jóvenes así. Obviamente esto también fue pensado para aquellos estudiantes que no tuvieran las oportunidades económicas y quisieran optar a una educación de calidad y gratis como siempre ha sido a nivel municipal.
¿Se cuenta con el apoyo de las familias?
Eso fue uno de los primeros alcances que los hicimos a los apoderados. No somos cuidadores de niños. Somos docentes e impartimos instrucción, pero detrás de los estudiantes está la familia. De lo contrario este colegio no es para ellos. Queremos que vengan los mejores de las escuelas municipales, como también de las particulares y subvencionadas, no nos cerramos a nadie. Este instituto está abierto a la provincia. Todos están invitados a postular, considerando la prueba de admisión y la nota 6 como mínimo de promedio.

martes, 4 de mayo de 2010

Vienen más dosis de vacunas

De una idea similar es el secretario regional ministerial de Salud, Jaime Jamett, quien con sólo 35 años de edad asumió el importante cargo en la Quinta Región y desde ahí se ha dedicado a estar muy de cerca en el tema de la vacunación anti influenza AH1N1.
La autoridad regional indicó que “estamos lentos; efectivamente se han dispuesto en Chile cerca de 2 millones de dosis de la vacuna; en la región, estamos cerca de esa cifra. Tenemos aproximadamente un 50% de la población objetivo vacunada, pero seguimos con la campaña y nuestro objetivo es duplicar esa cifra en las próximas semanas. Estamos avanzando en una tasa de 4 y 5%, por lo que esperamos cumplir con los objetivos de la vacunación establecidos por el ministerio”.
Jamett indicó también que “ha habido desconocimiento. Se debe reconocer que semanas antes de la campaña de vacunación hubo una comunicación que tuvo un fuerte impacto generando temor y aprehensión en la población respecto de esta vacuna. Al respecto debo señalar que el medicamento que se utiliza en Chile tiene las aprobaciones de entes internacionales y es absolutamente segura y no tiene más riesgos adicionales que el resto de las campañas de vacunación”.
De los problemas en la campaña sabe la doctora Patricia Gutiérrez, del área de Medicina del hospital Claudio Vicuña de San Antonio. “Todos los estudios que se han hecho han demostrado que la vacuna contra la AH1N1 demuestran que es segura, pero la gente ha escuchado informaciones al respecto, quizás algunos mails por ahí sin ningún respaldo. En cambio la vacuna sí tiene estudios científicos que la respaldan”.
La profesional explicó que “ha habido un avance lento, puede que el terremoto haya hecho que la comunidad quede rezagada en la información respecto de que tenían que asistir a los consultorios a vacunarse. Nos ha fallado talvez la parte informativa, pero hay algo que es típico de los chilenos, el de dejar las cosas para la última hora”.

¿Por qué los sanantoninos no se vacunan?

Baja asistencia a los consultorios ha generado un retraso en el cumplimiento de los objetivos. Autoridades señalan que la próxima semana habrá una nueva distribución del medicamento para atender a toda la población objetivo.

La vacunación contra la influenza se realiza todos los años en abril y está dirigida a los grupos más vulnerables para esta enfermedad. La idea es prevenir el riesgo de las complicaciones y muerte por la enfermedad, entregando la vacuna en forma gratuita en todos los consultorios y postas rurales del país.
El impacto de la influenza no es menor, ya que a diferencia de otras enfermedades virales que han logrado ser controladas y erradicadas, ésta persiste sin control en todo el mundo. Sin embargo, la vacuna reduce entre un 50% a un 60% las hospitalizaciones y en un 80% la letalidad, por esta causal.
Así las cosas, en todo el país se ha llevado adelante este proceso, pero como reconocen las mismas autoridades regionales de Salud, el acceso de las personas ha sido más lento de lo esperado.
Razones para ello hay varias, una de ellas es una especie de desgano que afectó a muchas de las personas integrantes de los grupos objetivos, lo que coincidió con el periodo tras el terremoto del 27 de febrero, donde la gente le dio prioridad a otras cosas antes de asistir a los consultorios a inmunizarse.
Pero hay otro aspecto que fue gravitante en que a una semana del término de la vacunación poco más del 5 por ciento de los grupos de riesgo de San Antonio haya cumplido con el trámite; y dice relación con la serie de informaciones que informaban de supuestos efectos secundarios negativos de la vacuna.
Debido a esto, es que las profesionales encargadas de este proceso han efectuado un llamado, especialmente, a las madres de los niños de entre 6 y 23 meses, para que lleven cuanto antes a sus hijos al consultorio, ya que este sector de la población es el que presenta el porcentaje más bajo de inoculación: sólo el 0,5 por ciento.
"Nosotros vamos a seguir vacunando a pesar que los plazos se cumplan. Lo ideal es que la población más vulnerable reciba esta vacuna y que acudan al consultorio cuanto antes", señaló la enfermera del consultorio de la 30 de Marzo, Mónica Martínez.

¿Nociva?

La subsecretaria de Salud, Liliana Jadue, en su reciente visita a San Antonio, reiteró que la vacuna no es nociva y a la vez desmintió las informaciones que llegan a Chile sobre la inseguridad de la vacuna y sus efectos secundarios.
Pero el tema ha tomado vuelo en diversas esferas nacionales. En buen chileno, “se corrió la voz” rápidamente y hoy muchos dan crédito a estos trascendidos y por temor, no se vacunan.
Según una publicación en Diario Uno, “en nuestro país ya existe un grupo de ciudadanos que toma en serio la alerta internacional y está decidido a informar a la población. Se trata de la organización “Detengan la vacuna” que cuenta ya con un amplio material científico disponible para los chilenos a través de su página web y que respalda la decisión de varios países de rechazar la compra de la vacuna”.
“Los componentes de la vacuna para la influenza humana, es uno de los temas altamente cuestionados por la comunidad científica internacional, pues se trata de elementos de alta toxicidad y que, en ocasiones, podrían causar daños de gravedad e, incluso, la muerte inmediata, situación que ha ocurrido en Europa, aunque en un número muy bajo. Pese a que las manifestaciones y/o consecuencias futuras aún no han sido analizadas, de acuerdo al análisis de la fórmula ya han denominado a esta vacuna como “la vacuna de muerte lenta”.
“Cada dosis contiene Formalina, Polisorbato 80, producto que ha sido inoculado en ratones causándoles infertilidad y reacciones como migrañas, náuseas, trastornos digestivos, somnolencia, palpitaciones cardíacas, pérdida de cabello, asma, shock anafiláctico, incremento acelerado de diabetes, entre otras reacciones. Además de Fosfato de Potasio, usado como fertilizante, aditivo de comidas y fungicida”.
Volviendo a la subsecretaria de Salud Jadue, ésta señaló a diario El Líder que “estamos todos preocupados porque la epidemia ya está en Chile y la población está concurriendo muy lentamente a los consultorios a vacunarse. En estos momentos tenemos dos millones de dosis colocadas, las vacunas están disponibles en los centros de atención, por lo que seguimos haciendo el llamado a la población para que acuda a atenderse para que pueda recibir la inmunización. La red de salud está debilitada este año y por eso, mientras antes puedan concurrir es mejor, porque la inmunidad toma alrededor de 10 días en establecerse”.
Una serie de informaciones negativas respecto de la vacuna han circulado entre la población objetivo, ¿fue determinante en la poca concurrencia a los centros de salud?
Puede ser, ha habido comentarios negativos respecto de la vacuna. No los entendemos muy claramente, este es un proceso que se ha hecho todos los años.
¿La vacuna produce efectos secundarios negativos?
El producto es de la mayor calidad. Nosotros queremos proteger a la población, nunca hemos comprado elementos desconocidos. Esta vacuna es segura. Yo creo que el tiempo nos ha jugado en contra; creo que la gente piensa que aún está en el plazo para vacunarse. Pero el llamado es a protegerse ahora.
¿Por qué surgieron esta serie de comentarios?
Siempre hay campañas en contra de las vacunas, eso no es novedad, pero no comprendemos mucho la reacción de la población y seguiremos haciendo el llamado, se va a ampliar la disponibilidad de la vacuna durante mayo.
¿Ha habido problemas con la distribución del medicamento?
Hay un problema de gestión local. Este año la campaña tuvo varias etapas nuevas y distintas. Hubo un manejo diferente de la información y de la distribución. La compra original de la vacuna se incrementó, fueron hechas antes del cambio de Gobierno. Nosotros compramos más dosis posteriormente y eso ha provocado algunos problemas de gestión dentro del nivel local. Este año están funcionando cámaras de frío en una serie de lugares; entonces, en un centro en particular las vacunas no están, pero en la región en general están disponibles. Estamos bien preocupados de este tema, bastante encima, esta semana se distribuirá un millón más de dosis y viene en camino un millón 200 mil dosis más.
¿Hasta cuándo se mantiene la campaña?
La idea es hasta que todos los susceptibles estén protegidos.
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