miércoles, 2 de septiembre de 2009

Sanantoninas se atreven a emprender en tiempos de crisis

Cambiar drásticamente de rumbo, invertir tiempo y dinero, parecen ser los principales aspectos a considerar al momento de adoptar una actividad para lograr el sustento. La necesidad de allegar recursos al hogar es el principal aliciente para, en forma independiente, a salir adelante


Estamos en crisis, hay que cuidar los pesitos, no endeudarse y evitar caer en gastos innecesarios.

De una u otra forma hemos sido bombardeados con información respecto de la crisis mundial que nos sentimos a cada momento con la soga al cuello.

Cuidamos el dinero y le hacemos una cruz a las calillas.

Además nos enteramos del aumento de los despidos acrecentando el negro número del desempleo en nuestra ciudad puerto.

Con un panorama así ¿Quién se va a atrever a crear su propia miniempresa considerando como está la cosa en San Antonio?

Hay que tener valor.

Estudio

En su sexta versión, el Estudio Global Entrepeneurship Monitor (GEM Chile), desarrollado en conjunto por la Universidad Adolfo Ibáñez y la Universidad del Desarrollo, revela las principales características de los emprendedores chilenos, y da claves sobre sus motivaciones para iniciar un proyecto de negocios propio y sus expectativas con respecto a la misma actividad.

De acuerdo con el reporte, un 12,9% de los adultos del país pueden ser catalogados como emprendedores

En términos de género, el estudio establece que dos de cada tres emprendedores son hombres, y la edad promedio al iniciar la actividad es de 40 años.

La dedicación completa a sus negocios caracteriza al 77% de los emprendedores chilenos, los que están insertos principalmente en el sector servicios al consumidor.

El estudio establece que un 80% de la población económicamente activa considera que emprender es una opción de carrera deseable, sin embargo, sólo un 30% de la población adulta piensa que hay buenas oportunidades para empezar un negocio. En el caso de los emprendedores, por ejemplo, el futuro se ve auspicioso para un 45,5%.

La necesidad de conseguir recursos económicos y de independizarse con claves en el desarrollo de una empresa.

El conejo empresario

Luis Martínez tiene unos prominentes incisivos que le valieron el apodo de “Conejo”. El es el vendedor ambulante de maní confitado más exitoso de Chile y quizás, del mundo.

Hoy su empresa, Nuts 4 Nuts, tiene 234 trabajadores y 160 carritos de venta desde Iquique a Puerto Montt. A eso, hay que agregar los 12 que tiene en Estados Unidos, el permiso para instalarse en el Jumbo y el Easy de Argentina.

Pero su vida no ha sido para nada fácil, confiesa el “Conejo”. De pequeño tuvo que trabajar para ayudar al hogar. Pasó por comerciante ambulante, jardinero, encargado de las canchas y auxiliar en Banco del Estado, entre otros,

Hasta que se fue a Estados Unidos.

En el “país de las oportunidades” comenzó a trabajar en varias cosas para poder pagar sus deudas. “Limpié vidrios, casas, me puse a pasear caballos, atendí fiestas y todo lo que me mandaban hacer yo lo cumplía porque quería ganarme las lucas”.

Cuando encontró trabajo como júnior de una empresa decidió que tenía que ahorrar lo más que pudiera para ir pagando sus deudas. En este afán de gastar lo menos posible un día pasó a comer a un carro de maní. Ése fue su primer encuentro con el que sería el negocio de su vida. Pronto comenzó a trabajar para un grupo de argentinos, quienes llevaban ese negocio en Estados Unidos

Conoció el manejo del negocio y se decidió a hacerlo por cuenta propia en una esquina de Times Square.

Martínez actualmente está posicionado en nuestro país, asegura que tiene las cosas claras y que su fórmula del es “ser honrado, trabajador y muy dedicado”.

Hoy el Conejo es un empresario hecho y derecho. Vive en San Carlos de Apoquindo, maneja una gigantesca Dodge Durango, va todos los días a su empresa -Confitería Martínez- en la comuna de Providencia, su red de carros cubre puntos de venta de Arica a Puerto Montt, para ello se ha dado a la misión de implementar una completa estructura administrativa que harto le ha costado armar.

Y aunque él no dé números es cosa de sacar cuentas. Importa desde Virginia 70 toneladas mensuales de maní y como cada paquete es de 100 gramos, la venta mensual suma 700 mil paquetes que se venden a 300 pesos cada uno... O sea, unos 2.500 millones al
año. No es poco ¿verdad?

La historia de Luis Martínez sirve de inspiración para quienes quieren salir adelante, pese a las limitantes. Claro que ese espacio está reservado para unos pocos.

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