martes, 15 de septiembre de 2009

Mario Cerón: El hombre detrás de la “Plaza del Folclor”


Hombre clave en la organización en el tradicional evento de cada domingo en el principal centro peatonal de Llo Lleo, reconoce que en San Antonio el amor por la cueca se vive en forma especial


Mario Cerón desde pequeño sintió un especial gustó por nuestro folclor. Desde que acompañaba a su padre quien era un acordeonista aficionado, a cuanto festival o fiesta folclórica lo invitaban.

Conoció de cerca las variantes de nuestro baile nacional y en un momento dado decidió hacer algo para difundir la cueca, no sólo en septiembre.

Así nació la Plaza del Folclor, primero en San Felipe y Los Andes, donde Cerón se encontraba por motivos laborales; luego por el mismo expediente se trasladó a San Antonio, donde hace 11 años dio vida a la “Plaza del Folclor”, espacio que domingo a domingo reúne a los más selectos cultores de la música chilena y donde el público tiene la opción de bailar cueca durante todo el año, sin parar ningún domingo, salvo por motivos de fuerza mayor o climáticos.

Ese es uno de los principales orgullos de Cerón, el hecho de ser fiel al público. “En estos once año, creo que en sólo 7 oportunidades no se ha realizado el programa, y principalmente por causa de lluvia. La gente espera con entusiasmo el folclor y eso hay que retribuirlo”.

¿Qué ha sido lo más valioso de la “Plaza del Folclor”?

Que se ha formado una especie de comunidad. La gente llega disfruta del espectáculo, baila cueca, participa y se entretiene. El público sabe que cada domingo de 12 a 13.30 horas, hay un espacio para el folclor y que no puede fallar. Se reúnen entre 150 y 200 personas sin falta.

¿Y no sólo en septiembre?

No, todo el año y eso es importante recalcarlo. En Llo Lleo es el único lugar en Chile donde todo el año hay cueca. Yo he estado el primero de enero, un 24 de diciembre, días festivos, etc.

¿Eso implica un alto costo familiar?

Claro, porque uno deja de lado actividades familiares como cumpleaños porque no puede fallar. A veces a uno le dan ganas de levantarse más tarde un domingo, o salir a compartir el sábado en la noche, pero no se puede ya que hay que estar en la plaza al cien por ciento para responder a lo que espera la gente.

¿Usted siente que el espacio sea valorado?

Sí, la gente lo trata a uno con cariño. No es necesario que lo digan, pero con un saludo y un abrazo se lo dan a conocer. Es muy gratificante que se reconozca el esfuerzo.

¿Ha tenido algún apoyo?

Hay empresas que nos colaboran, pero eso se mantiene en parte importante por el valioso aporte de la Municipalidad de San Antonio y la buena voluntad del alcalde Omar Vera. Además hay personas como Berta Tapia e hija Berta Vargas, quienes me compusieron una canción; o como Danilo Rodríguez, un destacado músico que conoce de cerca lo que es la “Plaza del Folclor”.

¿Ha sido un aporte al folclor local?

Claro. Siempre ha sido pensado así. La idea de la venida a Llo Lleo de importantes artistas nacionales ha permitido que los grupos locales conozcan otras cosas, aprendan y a la vez se motiven a hacer cosas nuevas.

Me imagino que en estos 11 años ha tenido muchas anécdotas…

Ah si, eso siempre ocurre. Había una señora que me contaba que cada domingo su marido se desaparecía, ya que se iba a las canchas a ver fútbol. Ella se quedaba sola en la casa mientras el caballero se la pasaba afuera todo el día. Una vez decidió ir con sus niños a la plaza y les gustó la cueca. Pasó el tiempo y una vez el marido llegó a su casa y se dio cuenta que la señora no estaba, entonces le preguntó dónde andaba. La señora le explicó donde iba, ya que él la dejaba siempre sola. Así el matrimonio decidió ir junto a la plaza y desde entonces vienen en familia cada domingo. Casi como una terapia. Nunca faltan.

¿Ya son casi familia?

Como uno ya conoce a la gente que asiste, se hace como familiar, nos saludamos y nos preocupamos de cómo han estado. Fíjese que en la “Plaza del Folclor” se han conocido parejas, han pololeado, se han casado. Uno ve después a las señoras embarazadas y luego con las guaguas, presentes el domingo. Hace poco cantó una niña en el escenario y me contó que hace 10 años ya había participado, imagínese, una niña pequeña ya convertida en lola y que seguía con nosotros. Eso es muy motivante.

Otra cosa que me gusta es la participación de las personas. Yo trato de animar o de desanimar el evento, hacemos concursos y la gente realmente participa. Les damos un premio pequeño y se motivan. Cuesta tan poco que las personas sean felices…

Tenemos “Plaza del Folclor” para rato entonces…

Sí, aunque a veces faltan las fuerzas. Por ahí puede haber un sucesor para que siga con la actividad, pero espero seguir por mucho tiempo.

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