martes, 20 de abril de 2010

Panorama local


Cada vez que se presentan a la revisión técnica, los asientos y ventanas de los microbuses urbanos deben estar en perfectas condiciones

En las empresas de locomoción colectiva local el panorama es similar. Sus representantes y trabajadores han detectado a jóvenes que se dedican a causar daños, por lo general, son menores de edad que durante la semana son transportados en las máquinas.

Víctor Santibáñez, lleva más de 25 años trabajando en Nueva Buses San Antonio. Reconoce que este problema es de larga data, pero con la salvedad que antes se producían más rayados que destrozos.

“Este es un tema que viene de años, no es algo de ahora solamente, pero parece que en el ultimo tiempo se ha agravado en San Antonio. Con los cortacartones rompen el tapiz de los asientos o con agujas rayan las ventanas. Parece que es puro hacer maldad. Hay casos y casos; así como hay muchos escolares nos dan los agradecimientos por el servicio que les brindamos, hay otros que hacen desorden y cometen estos actos que sólo acarrean problemas. Es como en todas partes, para que estamos con cosas, no faltan los que se salen de sus casillas”.

¿Esto ocurre en toda la ciudad?

Hay sectores donde nos hemos dado cuenta que los muchachos se ponen más desordenados, por ejemplo en la parte alta de Llo Lleo o en Bellavista, pero no son los únicos. No les podemos echar la culpa sólo a ellos.

¿Quién pierde, el chofer o el empresario?

Aquí el que pierde es el empresario, el chofer debe asumir lo que le digan nomás, pero no puede hacer mucho en este sentido.

¿Se ha conversado este tema?

Se ha analizado este caso con los jefes de servicio, inspectores y choferes para ver qué se puede hacer, pero nos hemos dado cuenta que no es mucho. No hay solución, porque hoy podemos hablar con un colegio y explicar la situación por la que atravesamos, pero resulta que no se puede controlar a aquellos que causen problemas. No se llega acuerdos. No se puede decir qué personas son las que causan estos hechos.

¿Cuánto es el costo de las reparaciones?

Son altos, por ejemplo el cojín de un asiento cerca de 7 mil pesos el retapizado. Si estamos hablando de 10 asientos, eso va sumando. Además que una vez que se repara dura muy poco porque de inmediato vuelven a rayarlos. Uno nunca va a llegar a la raíz del problema

La voz de los choferes

La primera línea de este trabajo son los conductores de la locomoción colectiva de San Antonio.

Jaime Pino es un hombre que ha hecho su vida arriba de la micro. No por nada lleva 38 años en este oficio, donde ha tenido experiencias buenas y malas, en lugares complicados de Santiago y otros no tanto en la costa del Litoral Central.

Pino es una voz autorizada en el tema. “Mire, parece que en la parte alta de la ciudad es donde se dan más casos de daños. Los jóvenes cortan los asientos de maldadosos nomás, sólo por hacer daño. Por eso, cada cierto tiempo hay que arreglarlos. Llevo más de 38 años en este trabajo y me he dado cuenta que falta educación, cada día los jóvenes están mas rebeldes”.

Indicó que “he pillado a varios haciendo destrozos en la máquina y claro que la reacción no es de las mejores, poco más y me pegan. Ofenden e insultan, pero uno sabe que trabajar en esta pega es arriesgado. Uno se expone a muchas cosas y esta es una de esas”.

De la misma idea es José Jeria, de Buses Nuevo Amanecer. “En los últimos años se ha notado un aumento de destrozos considerable, muchos de los jóvenes no respetan las máquinas. Hay rayados, asientos rotos, pero es difícil enfrentar este asunto porque no hay muchas soluciones”.

“Como chofer uno ve que sube tanta cantidad de personas que no se da cuenta de lo que puede pasar. Hay algunos de loa alumnos de liceos que son muy desordenados y pueden causar problemas. Otros no, respetan y ceden sus asientos. Hay de todo”, indicó.

Agregó que los costos son importantes cada vez que se debe reparar los implementos. “Esto es caro y no se puede andar reparando a cada rato. No nos pueden dar una seguridad de que va a durar el arreglo si no se cambia la actitud de muchos los usuarios de la locomoción colectiva”.

Falta educación

Ulises González es un padre de familia que casi la mitad de su vida ha estado tras el volante de una micro. En el rol de jefe de hogar se encarga de educar a su familia en el adecuado comportamiento en el transporte urbano, pues vive en carne propia el día a día en el trato con los pasajeros.

“para los escolares esto es una moda. Rayan con sus grafittis, que sólo ellos entienden.

Cada día uno se encuentra con estos problemas, pero qué se les va a hacer. Cuano se les enfrenta son atrevidos, pero sabemos que no se les puede decir nada, para qué estamos con cosas, nosotros nos exponemos a mayores problemas si se les llama la atención”.

¿Por dónde pasa este problema entonces?

El problema es la mala educación, es una cosa de cultura y eso viene del hogar; si no se cambia esta actitud en la casa, el niño va seguir haciendo maldades donde sea, en el colegio, en la calle y en las micros.

¿Aumenta este problema con el inicio del año escolar en los colegios?

Así es, eso pasa todos los años, pero no es un problema sólo de San Antonio. Antes trabajaba en Santiago y me di cuenta que la cosa allá es más complicada, aquí falta sólo que empiecen a rayar las máquinas con pintura en spray. Anque a veces eso ha pasado en los terminales.

González cuenta que “uno no puede andar peleando con los pasajeros; al final, son niños, qué se le va a hacer. No puedo estar enfrentándolos. En mi caso yo educo a mis hijos. Hay que tener respeto. A lo más uno puede llamarles la atención, más allá es imposible. Los empresarios saben como es el trabajo, ven con sus propios ojos como es el comportamiento de los jóvenes y nos entienden que no podemos estar pendientes de todo: manejar, recibir el dinero, dar el vuelto, entregar los boletos y seguir las condiciones del tránsito”.

¿Podremos terminar algún día con este problema de conducta?

Muy difícil. Este es un problema que pasa en diversos sectores, no tiene que ver con el colegio, si es particular o no. Cuando los jóvenes entran en grupo muchas veces no tienen el mejor comportamiento. Además influye el sector, a veces hay problemas en Llo Lleo o Barrancas, pero en la plaza no pasa nada. Es curioso, pero api los jóvenes se comportan muy bien, esperan su turno, dejan pasar a los adultos primero y ceden el asiento a las personas mayores. No me explico por qué ahí se comportan bien y en otros lugares dejan la embarrada.

Parece que hay que tener paciencia nomás…

Hay que tener mucha. Tiene que gustarte esta pega o de lo contrario, vivirás enfermo de los nervios.

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