martes, 6 de abril de 2010

La ruta de los escombros


Por falta de recursos el municipio no podrá seguir haciéndose cargo del retiro de los desechos de las calles de la ciudad. El problema no es menor si se considera que en esta primera etapa, la Dirección de Aseo y Ornato ha abarcado el 20% de todos los materiales destruidos tras el terremoto del 27 de febrero. Paciencia parece ser la clave mientras se espera que se reactive el proceso


Cuando ha pasado más de un mes del terremoto del 27 de febrero, las cicatrices aún se perciben en algunas de las construcciones de San Antonio.

Son una especie de recordatorio de la fuerza de la naturaleza que una y otra vez llevan a la memoria aquella noche en la que culminaba el verano y en que la tierra se movió con fuerza dejando al descubierto toda nuestra debilidad.

Los sanantoninos hemos recuperado nuestra rutina diaria, vamos al trabajo, al colegio, pagamos nuestras deudas y tomamos la misma micro o colectivo que nos deja cerca de la casa.

Parece que volvemos a ser los de antes.

Pero hay algo que nos hace recordar el movimiento telúrico. Algo que cada vez nos retrotrae como una especie de deja vu en nuestra memoria.

Son los escombros.

Los restos de cierres perimetrales, de paredes, de casas que se vinieron al suelo y que se resisten a desaparecer de nuestras calles y veredas.

El problema es complejo. Según cifras de la Municipalidad de San Antonio, retirar todos los escombros de las calles de nuestra ciudad implica un costo de más de 100 millones de pesos. Obviamente, estos recursos no estaban en ningún presupuesto.

Y parece que los escombros deberán seguir ahí, porque en el municipio local ya informaron que no se dispone de dinero para concluir con las obras de despeje.

Por lo menos hasta nuevo aviso.

El comunicado dice así: “Muy a su pesar, la Municipalidad de San Antonio informó que no podrá seguir haciendo demoliciones en casos más graves ni retiro de escombros en las calles y barrios de la comuna por la falta de recursos financieros. El comunicado oficial sintetiza versiones entregadas por los encargados de ambas acciones post- terremoto desplegadas por el municipio porteño a pocas horas del golpe de la naturaleza aquel sábado 27 de febrero pasado. Javier Navarrete Artigas, encargado de la Oficina de la Vivienda, unidad que debió asumir la tarea de demoler los inmuebles de mayor riesgo cuyos propietarios no podían hacer y retirarle sus escombros desde el interior, informó que las cuadrillas de apoyo trabajan sólo el miércoles 31 de marzo”.

“De esa decisión, lógicamente forzada por la carencia de recursos financieros, se comunicó a los demás estamentos municipales para que dejaran de enviarle casos requiriendo su ayuda en ese sentido. Por otro lado, la Dirección de Gestión Física del municipio sanantonino informó que su tarea de retirar escombros desde calles céntricas de las ciudades y de las diversas poblaciones del territorio comunal concluirá el jueves 1 de abril”.

“Christian Ovalle Lyon, director de esa unidad, explicó que lamentablemente no se puede hacer más porque no se ha obtenido recursos económicos externos que financien la continuidad de esa labor que se estaba haciendo con 5 equipos de trabajo formado por personal municipal, del Ejército y de la empresa Vicmar más apoyo de maquinarias y camiones especiales. “La última jornada será el jueves 1 de abril y desde allí sólo se retirará escombros en casos muy puntuales y según sea la disponibilidad de recursos humanos y maquinaria de la empresa Vicmar, encargada del aseo de la comuna, que nos hace esa labor sin cobrarnos un peso”, recalcó el personero.

Clarito

Vecinos

Esta medida obviamente no fue recibida con los brazos abiertos por los vecinos que se vieron afectados por la destrucción.

Una cruda realidad vive por estos días el matrimonio de Miguel Vergara y Edith Salgado.

Su casa de calle Providencia en Llo Lleo en la que habían invertido parte importante de sus dineros logrado en una vida de trabajo, quedó con serios daños que obligaron a su demolición. Se irán al suelo paredes de historia familiar, lo mismo que sus sueños.

La situación se complica si se considera que ambos sufren problemas de salud, por lo que reciben pensiones que bordean los 70 mil pesos mensuales. “La casa se partió entera, tiene un decreto municipal para su demolición. Los costos los tenemos que asumir nosotros y son altos. Por eso los escombros que resulten de esto los tendremos que dejar aquí mismo nomás. Imagínese que un camión nos cobra 100 mil pesos por cada viaje para botar los restos. Si se hacen diez viajes, estamos hablando de un millón de pesos sólo en eso. ¿De a dónde? Los pocos recursos que podamos tener tendremos que ocuparlos en levantar una mediagua donde poder vivir”, dijo Don Miguel.

Edith Salgado se muestra preocupada por el desamparo en que se encuentran. “Recurrimos a todas las instancias para que nos ayuden, para que nos cooperen. Somos discapacitados, recibimos una pensión muy baja, tocamos muchas puertas, pero no hay ninguna posibilidad. No están los medios para tendernos una mano”, cuenta con resignación.

Explicó que en el municipio no los pudieron ayudar por falta de recursos; por lo que ahora deben extremas sus dineros para salir adelante. “Lo que podamos tener tendremos que ocuparlos en reconstruir. Si pedimos un crédito será para levantarnos de nuevo, no vamos a poder gastar plata en retirar los escombros”.

Miguel Vergara explica que “hemos pensando incluso en llamar al Presidente Piñera para que vea la realidad de muchas personas en San Antonio. Nosotros estamos muy afectados y aquí hay familias que están peor aún. Imagínese. Estamos arrendando una casa, que sale muy cara, pero qué se le va a hacer, hay que vivir en algún lugar”.

Buen trabajo

Juan Carlos Rojas, vecino de cerro Arena, también se vio perjudicado por el terremoto, pero explica que no sufrió daños mayores. En todo caso los escombros que resultaron del sismo, los trasladó a un sitio eriazo, como una medida rápida para enfrentar la situación.

“Quizás no era la mejor medida, pero algo había que hacer. Vi el trabajo de la Dirección de Aseo de la municipalidad; es bueno que limpien porque se estaba viendo muy desordenado el sector. La gente estaba botando cosas en cualquier lado y se pueden meter en problemas. Es una lástima que se termine le retiro, porque aún quedan muchas cosas en las veredas. La gente está alegando porque se han demorado mucho. No culpo a la municipalidad porque quizás no tiene recursos, pero hay molestia”, indicó.

Claro que explicó que “hay gente y gente. A nosotros no nos pasó nada, pero hay otros a quienes se les cayeron los cercos y no tiene dónde dejar esos restos”.

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