martes, 29 de diciembre de 2009

La plaza del juguete

Como una forma de permitir el trabajo de todos aquellos trabajadores informales que buscan una opción para esta fecha, se autorizó por último año la realización de la Plaza del Juguete en la plaza de la ciudad.

“Se realizará a contar del lunes 14 hasta el jueves 24. Son aproximadamente 106 puestos. Esta vez se organizaron, han tenido reuniones con el alcalde y concejales y se concertó que este va a ser el último año en que se va a trabajar en la plaza. A futuro, se verá otros sectores, puede ser Barrancas o el mismo Llo Lleo”, indicó Patricio Lucero, jefe de Inspección de la Municipalidad de San Antonio.

¿Cómo se regularizará eso?

Cuando entreguemos los permisos municipales las personas deberán firmar un compromiso para que no estén en otros sectores. Además, este año la calle Arturo Prat se va a cerrar para instalar ahí a los vendedores de tarjetas navideñas. De esta forma se pretende despejar Centenario, que es lo que pide el comercio establecido.

¿La plaza del juguete es la única opción?

Bueno, no la única, pero sucede que si no la autorizamos, se nos vendría una cantidad enorme de comercio clandestino para trabajar como ambulantes en Centenario. Durante el año en ese sector no tenemos más de 4 ó 6 ambulantes, los cuales conocemos y estamos “guerreando” todos los días. Esa misma gente la vamos a llevar la feria del juguete para que no estén en la calle.

¿En verano se dispondrá de otros sistemas?

En el periodo estival redoblaremos la fiscalización en las ferias libres, en el sector céntrico de San Antonio y en el paseo Bellamar. Tendremos puntos fijos de inspectores en los lugares de mayor concurrencia, de modo que se note una presencia.

¿Es riesgosa esta fiscalización?

Hay que recordar que no tenemos tantas atribuciones para actuar en el control de los ambulantes. Para ello, hemos estado en reuniones con Carabineros y PDI para que nos cooperen en ese sentido. Buscamos un trabajo en conjunto en temporada de verano y evitar que el comercio ambulante de afuerino genere inconvenientes. Aumenta el ambulante clandestino, estamos claros y si no tenemos el apoyo de las policías, va a ser muy difícil de controlar.

¿Qué es lo que esperan para este año?

Queremos que sea más ordenado que en otros periodos. El año pasado fue más conflictivo producto de la construcción del mall. Había pocos accesos al Bellamar. Ahora es distinto y esperemos que sea más fluido.

¿Cuáles son sus atribuciones como inspectores?

Como inspectores no podemos requisar mercadería ni retener personas, sólo podemos hacerlos salir del sector. Ahí nos arriesgamos a insultos y amenazas.

¿Agresiones?

Gracias a Dios grandes agresiones físicas no se han dado, pero insultos varios sí y amenazas. Hasta ahora no hacíamos las denuncias de tales hechos, pero eso va a cambiar, acudiremos a las instancias respectivas cada vez que seamos amenazados en el cumplimiento de nuestro deber.

El asunto de las ferias libres

Dada la complicada situación económica de muchas familias, son varios las personas que han emigrado a las ferias libres para vender sus cosas y así obtener recursos económicos.

Lucero explica que en las ferias se dan tres tipos de vendedores. “Hay tres grupos en ese ámbito, los primeros son los locales de frutas y verduras que son los más antiguos y disponen de sus patentes correspondientes. Hay otro grupo de sindicatos de bazares que se ha organizado para ofrecer mejores productos. El tercero, es el grupo de personas que venden sus cosas en la llamada feria de las pulgas. Esta instancia surgió como una necesidad ante el aumento de la cesante y la falta de trabajo. Ocurre que muchas personas perdieron su fuente laboral y deben conseguir recursos de alguna manera y para evitar que se ubiquen como ambulantes, tienen esta instancia en la que son conocidos como “coleros”.

¿Los permisos que ustedes otorgan son para casos sociales?

Tratamos de dar preferencia a gente de San Antonio y que realmente tengan la necesidad. Son personas que son beneficiados con proyectos Fosis, Chilesolidario, programas Puente, etc. Los apoyamos con un permiso para trabajar en la feria.

Sabemos que llevan sus cosas por necesidad. Lo tomamos como un tema social, porque son muchos los que generalmente trabajan como temporeros y que durante el verano se emplean en cosechas, pero después de marzo se ven con la necesidad de conseguir recursos. Vemos que al darles un permiso para ubicarse en las ferias, pueden conseguir ingresos vendiendo algunas de sus pertenencias.

¿Hay mucha demanda?

Sí y en el último tiempo ha aumentado. En muchas ocasiones cuesta decir que no, pero si uno las rechaza, esas personas estarán en las oficinas del alcalde o los concejales buscando una opción de trabajo o ayudas para sus hogares. En este momento la gente no pide que le regalen las cosas, sino que le den una opción de trabajaren la feria para conseguir recursos. Mucha gente es honrada, pero estamos atentos en nuestras fiscalizaciones a que en estas instancias lleguen algunas personas a vender cosas ilegales; por eso hay que mantener la presencia diaria.

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