jueves, 10 de diciembre de 2009

Jóvenes tienen que hacerse responsables

Aplicación de la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente


Esta semana muchos sanantoninos nos sentimos tocados con el caso del joven H.J.L.A. quien fue detenido por efectivos de la Policía de Investigaciones, luego que amenazara de muerte con armas blancas a dos estudiantes del colegio Nuestra Señora de Pompeya.

El menor de 16 años, no registraba antecedentes previos, y de todas maneras fue puesto a disposición de la justicia por el delito flagrante de porte ilegal de armas y amenazas.

En otro caso, personal de la Sección OS7 de Carabineros de San Antonio detuvo a una menor de edad, sindicada como autora del delito de microtráfico de drogas.

El operativo se gestó gracias a los antecedentes que manejaba la policía, sobre un domicilio ubicado en la calle Manuel Bulnes, en el cerro El Carmen, donde se comercializaba pasta base.

Fue así que después de realizar variadas diligencias, se logró gestionar a través de la Fiscalía local, una orden de entrada y registro autorizada por el juez de Tribunal de Garantía de San Antonio, con lo cual se hizo ingreso al inmueble, pudiendo sorprender a una mujer de iniciales V.F.B., de 17 años, la cual se estaba dedicando a la venta de monos de pasta base de cocaína.

La menor fue puesta a disposición de la Fiscalía junto a los medios de prueba, que arrojaron un total de 84 envoltorios de pasta base de cocaína, los que mantenía ocultos dentro de un calcetín de guagua, además de 50 mil pesos en dinero efectivo, presumiéndose que eran ganancias obtenidas por la venta de drogas.

Otro ejemplo reciente es el de N.U.M. de 15 años, domiciliado en el cerro Placilla, quien junto a otro joven de 18 años de edad, asaltó a una abuelita y a su hija, una profesora del colegio Juan Pablo Segundo, en la subida 21 de Mayo.

El menor, participó en el robo con violencia, por lo que fue detenido por motoristas de Carabineros en el sector de puente Arévalo.

Estos ejemplos son sólo algunos de los casos que se han producido en nuestra ciudad en la última semana, lo que deja en evidencia la creciente participación de menores de edad en hechos delictivos.

¿Son responsables los menores por los actos que cometen al convertirse en infractores de la ley?

Lo cierto es que en San Antonio estamentos de la justicia han realizado una amplia labor al amparo de la ley 20.084 de Responsabilidad Penal Adolescente.

Desde que entró en vigencia este nuevo cuerpo legal en junio del año 2007, la fiscalía regional hasta el 30 de septiembre, registra 4.300 casos correspondientes al 10.9% del nivel nacional, dejando a la Quinta Región en el tercer lugar de Chile tras Santiago Centro Norte y la Octava Región.

De acuerdo a los antecedentes de Sename, muchos de los casos de los incidentes protagonizados por jóvenes en la provincia de San Antonio dicen relación con la sensación de experimentar cosas nuevas y construcción de identidad ante sus pares.

Al igual que H.J.L.A el porte de armas blancas para amedrentar a otras personas es visto como un acto de “choreza”, como definen ellos mismos.

Además, se ha comprobado que quienes se convierten en infractores de ley provienen de familias con casos de personas que han estado en la cárcel, por lo que conocen esa realidad desde pequeños.

Pero eso no implica que existan excepciones y en estas circunstancias no son pocas. Por lo mismo, la delincuencia juvenil es un tema transversal en nuestra sociedad sanantonina.

A raíz de la aplicación de la ley 20.084 de Responsabilidad Penal Adolescente, se busca que estos jóvenes, especialmente aquellos mayores de 14 y menores de 18 años tengan sanciones consecuentes y por lo mismo, se hagan responsables por los hechos delictivos que cometan.

Las sanciones a las faltas y otras infracciones son vistas desde este punto de vista, como una intervención socioeducativa amplia y orientada a la plena integración social.

Sanciones

Un punto a destacar es que esta ley se basa entre otros aspectos, es que la privación de libertad proceda sólo cuando sea estrictamente necesario y como último recurso.

Lo principal son las sanciones no privativas de libertad donde los adolescentes infractores sean sujetos al control de un delegado según un programa socioeducativo con miras a la reinserción social.

En San Antonio, el Centro Cultural y Educacional Arcadia recibe a los niños y niñas que, tras un trabajo en conjunto del Ministerio Público, la Defensoría y el Tribunal de Garantía, son derivados a sus dependencias para encontrar otra forma de hacerse responsables de sus actos.

Luz Marina Huerta, directora de esta institución señaló que “en la zona llevamos dos años ejecutando el proyecto de libertad asistida, de libertad asistida especial y medidas cautelares. En este periodo hemos realizado con éxito dos cursos de capacitación para 28 jóvenes en las áreas de albañilería y electricidad gracias a un convenio de Sence con Sename. Esto es bastante alto para la región porque son pocas las instituciones de la región que realizan dos cursos al año y esperamos seguir repitiéndolo a futuro”.

¿A cuantos jóvenes infractores de ley atienden?

Durante nuestro periodo de funcionamiento tenemos un total derivado de 283 casos derivados entre damas y varones de toda la provincia,

¿Qué tipo de programas son los que tienen mayor presencia?

A diferencia de lo que la gente cree, los programas con sanciones más fuertes no cubre todas sus vacantes. Por ejemplo, tenemos 49 plazas en el de libertad asistida especial y tenemos ocupadas 6. En el programa de sanciones alternativas -que es un programa relativamente nuevo-, también existen plazas.

¿Ha dado buenos resultados?

Sí, a los jóvenes se les da una opción de solucionar el problema en que incurrieron siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos. Esos son los que nosotros como orientación supervisamos.

¿Cómo cuáles?

Tienen que ver con la educación, charlas de orientación, trabajo con los padres; en el fondo, con un trabajo de normalización de lo que debería ser la vida de cualquier adolescente de 14 años de edad

¿Qué mensajes se les quiere dar a los jóvenes?

Los chicos que están en las salidas alternativas, tienen que ver con sanciones menos complejas. El mensaje es que si cometen algún hecho delictivo, hay sanciones claras; no es que resulten sin sanción. La idea es que deben asumir inmediatamente una responsabilidad ante un error. El cual se debe corregir. En el fondo, se les ayuda a no tropezar de nuevo con la misma piedad

¿Cómo ha sido la respuesta a este trabajo en la provincia de San Antonio?

Los índices de respuesta son bastante positivos. De los jóvenes que ingresan tenemos muy pocos reincidentes. Normalmente quienes ingresan a un programa de libertad asistida o libertad asistida especial -siendo su primer ingreso., no vuelven a entrar a la red. Eso habla de un alto número de jóvenes que asumen el proceso.

¿Qué tipo de jóvenes son los que atienden?

Hay algunos que reciben sanciones más complejas y que ya tenían experiencias anteriores de consumo de drogas y alcohol por ejemplo. Hay un alto porcentaje que ha pasado periodos de no estar estudiando. Aquí retomamos ese tema y salen adelante

¿Las familias se comprometen con este trabajo?

Algunas se comprometen. Otras, de los jóvenes que están cercanos a los 18 años, no se ven. Hacemos un intento por trabajar con algún familiar, pero no hay mucha presencia. En ese sentido, a veces, es un trabajo solitario.

Aporte del Sename

Rosita Guastavino, representante del Servicio Nacional de Menores de la Quinta Región indicó que el rol de su institución en este caso tiene que ver con la supervisión técnica y el aporte con recursos a las organizaciones que trabajan con menores infractores de ley.

“El Sename a nivel regional entrega una subvención a los programas que atienden niños derivados por la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente. Se traspasan fondos a privados para que ejecuten programas de protección de derechos y de infracción a la ley; de la misma manera, nos comprometemos a supervisar la aplicación de los fondos y verificar la calidad de la atención de las niñas y niños”.

En cuanto al trabajo desarrollado en San Antonio, indicó que “aquí se dispone de una supervisora técnica y una supervisora financiera para que apoye el trabajo que realiza Arcadia. El trabajo es de excelencia, hay una buena coordinación entre todos los estamentos y hay presencia en la comunidad”.

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