jueves, 27 de agosto de 2009

La gota que rebasó el vaso

“Lo de los alcoholes tiene relación por que hoy hay un aumento en la oferta de estos productos (por ejemplo más ron y cada vez más barato) y por ende son más accesibles. Entonces, si alguien quiere producir un efecto rápido para intoxicarse, estos productos pueden permitir esto de manera económica y socialmente adaptada, pues el consumo de alcohol es más validado que el consumo de drogas ilícitas”. Psiquiatra Fabián Menares

Por mucho el alcoholismo es el principal problema de adicción en el país y en San Antonio. Quien más o quien menos, ha conocido la experiencia de alguien que ha caído en las garras del alcohol.

¿Qué se hace en nuestra ciudad por ayudar a estas personas? ¿Hay posibilidades de salir adelante?

Una realidad complicada, pero a la que hay que hacer frente.

Es increíble pensar que casi US 3.000 millones pierde cada año Chile producto de los problemas derivados del consumo de alcohol. Así lo revela el trabajo "Impacto económico del uso del alcohol en Chile", fue preparado por la Unidad de Salud Mental de la secretaría de Estado y la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile.

El análisis demuestra que mientras cada año se pierden US 2.969 millones por problemas derivados del consumo del alcohol -equivalente a la construcción de más de 300 mil viviendas básicas o 4.500 consultorios equipados por año-, el país apenas recupera US 813 millones en este mercado.

El mayor impacto del consumo de alcohol está en la baja de la productividad laboral. Cabe destacar que por esta causa se pierden US 2.083 millones, y más de US 110 millones por atenciones de salud.

¿Por qué bebe alcohol en demasía la gente? Esa parece ser la gran pregunta.

A juicio del siquiatra Fabián Menares Pobrete, encargado de Salud Mental del hospital Claudio Vicuña tiene su propia teoría, aunque advierte que existe una infinidad de respuestas; sin duda sobre esto se ha derramado bastante tinta, pero nunca está demás una reflexión al respecto.

Menares señala que “el consumo es parte de una acción que posee -en el fondo- muchas otras cosas que ocurren a nivel personal (física y psicológicamente), familiar y social. Por ejemplo, hay personas que consumen para evadir problemas y no afrontarlos por el dolor que esto produce, otras porque ya poseen una dependencia física y psicológica producto de los años que llevan consumiendo esta sustancia”.

Agrega además que “hay otras personas que acuden al alcohol porque de lo contrario no poseen sensación de placer en las relaciones sociales y familiares, y otras porque el consumo es parte de una interacción familiar validada donde consumir es una pauta a nivel transgeneracional y por ende, ya es parte de un hábito. Es decir, el por qué consumimos tiene respuesta en diversos niveles, algunos de tipo biológico, otros psicológicos y otros de tipo social; por ende, las acciones de tratamiento deben abarcar todas estas áreas para lograr un cambio”.

¿Qué se hace en San Antonio?

Analizar la realidad que se vive en esta ciudad puerto es lo fundamental. Quizás por sus condiciones de tal, las ciudades que albergan terminales portuarios de importancia, son relacionadas con todos los males: drogadicción, narcotráfico, prostitución y por supuesto, alcoholismo.

El psiquiatra Fabián Menares señala que en la unidad de salud mental del hospital local, existe el Programa Fármaco Dependencia, donde dentro de sus atenciones está la prestación integral al tratamiento de alcohol (como droga lícita). Se agrega dentro de este concepto, el tratamiento a menores de 20 años por consumo perjudicial (GES) y las personas mayores de esa edad que están dentro de un marco general de programas.

“Nuestra unidad, corresponde a tratamiento de nivel secundario, es decir, intervenciones de especialidad una vez que ya se tiene un diagnóstico que tiene un problema de tipo moderado o severo con tiempo de media o larga data. La mayor cantidad de casos en este sentido, son derivados por los consultorios por interconsulta y por los tribunales de Familia y Garantía, por infracción a la ley de Violencia Intrafamiliar o la ley de Alcoholes”, dijo.

En San Antonio las actividades que se realizan para recuperar a quienes desean salir del vicio son de tipo grupal multifamiliar, psicoterapia individual y familiar, consulta psiquiatra, de salud mental con trabajadora social o terapeuta, visitas domiciliarias, talleres psicoeducativos y reuniones de coordinación con otros centros de la provincia entre otros.

¿Cuál es la tendencia en los consumidores?

En nuestra experiencia el perfil más reiterativo ha sido en un 60% de hombres, entre 20 a 40 años, con antecedentes de inicio de consumo de sustancias en la adolescencia (13 a 16 años), con otras patologías asociadas como violencia intrafamiliar, trastornos ansiosos y conductas impulsivas asociadas a otros consumos de sustancias como pasta base o cocaína, por ejemplo.

¿Sólo varones?

No, el porcentaje relacionado con las mujeres, está asociado a inicio de consumo entre los 13 a 20 años, con patologías asociadas a consumo de benzodiacepinas, depresión y violencia intrafamiliar por nombrar algunos.

¿Cuándo es el inicio de consumo?

Es en la adolescencia, generalmente a los 13 - 14 años, pero el inicio como consulta a tratamiento como un problema es generalmente en un promedio de edad de 25 años. Además, generalmente existen otros diagnósticos asociados como violencia, consumo de otras sustancias y depresión.

¿Cuánto dinero cuesta recuperar a un alcohólico en San Antonio?

El tratamiento por dependencias o abuso de drogas (lícitas e ilícitas) es uno de los más caros a nivel social, debido a que existen problemas asociados el uso de estas; por ejemplo, problemas judiciales (violencia intrafamiliar o delitos de robo), problemas educacionales (desisten de terminar estudios de nivel básico o medio), problemas económicos por cesantía (no producen ingresos ni tampoco productos), problemas en la salud (de tipo médico como estomacales, cirrosis, cardiacos, artritis, entre otros y/o psicológicos como depresión, trastornos ansiosos, orgánicos, de personalidad). Tratar todo esto es bastante caro. Se suma además en el costo social el tema de incluir daño a terceros; como por ejemplo atropellos y choques por abuso de alcohol, problemas familiares y en las relaciones laborales por las constantes faltas y licencias médicas, y lo más grave, cuando quedan en situación de calle.

¿Qué hacer en esta situación?

Lo principal es observar que mientras antes de problematice el consumo dentro de un individuo, una familia, institución o sociedad el consumo de alcohol como un problema en las personas, es mejor el pronóstico de mejoría. Mientras antes se trate, mejor, pues sino la brecha de problemas se amplia a un nivel en el que un tratamiento preventivo e interventivo de tipo primario o secundario ya no es suficiente y se debe pensar en las internaciones.

Un tratamiento siempre requiere que el tema sea conversado con la persona que tiene el problema, para que acuda de manera voluntaria. Además, la familia o significativos debe sentirse "parte del tratamiento" e integrarse en este, pues si solo se culpa a una persona del problema, no habrá aspectos de involucramiento en la responsabilidad de que todos aportamos en algo en esta situación y no habrá apoyo emocional y comunicaciones que es de importancia en el tratamiento”.

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