martes, 19 de enero de 2010

Incendios forestales encienden la alerta roja

Un significativo aumento en la cantidad de siniestros y de hectáreas consumidas en la zona, lo que mantiene desplegadas organismos de emergencias. Nuevamente las personas descuidadas son el agente principal en la generación del fuego


Por estos días ha sido habitual ver en el horizonte de San Antonio grandes columnas de humo que advierten la presencia de un incendio forestal.

Algo habitual en este periodo del año, diría Ud.

Y tiene razón, pues de noviembre a marzo es la época del año en que la provincia de San Antonio se ve más afectada por las grandes quemas de terrenos y la consiguiente pérdida de flora y fauna.

Pero para que se vaya haciendo una idea, en la temporada 2008-2009 en la provincia se registraron 81 incendios forestales con 117 hectáreas quemadas. Hasta esta semana, la Corporación Nacional Forestal tiene contabilizados 139 incendios con una superficie de 1.132 hectáreas consumidas.

A lo anterior hay que sumar las aproximadamente 2.580 hectáreas arrasadas por las llamas en el sector de Quillaycillo; por lo que se estima en 3.712 hectáreas quemadas a la fecha.

Reiteramos, 117 hectáreas quemadas en toda la temporada pasada, contra las aproximadamente 3.712 hasta la fecha… Y eso que estamos iniciando la segunda quincena de enero.

Esto habla a las claras del real problema que enfrenta San Antonio en este periodo estival y que año a año provoca importantes gastos en materiales y equipos; además del daño al medio ambiente con la pérdida de flora y fauna autóctona y exótica del área.

Pérdidas económicas

En toda la región, el director de Onemi, Guillermo de la Maza, hizo una estimación de los gastos que ha realizado el Gobierno y distintas instituciones desde octubre a la fecha por los siniestros y la cifra es inquietante: 800 millones de pesos.

"La estimación que estamos haciendo es cercana a los 800 millones de pesos desde octubre hasta el día de hoy. Es una estimación e involucra los conceptos de combustible, maquinarias, alimentación, arriendo de camiones y operaciones aéreas, entre otros. Son gastos extraordinarios fuera del presupuesto y contempla todas las emergencias que hemos tenido estos últimos meses", dijo.

Señaló además que hay un proceso para avanzar en las fuerzas de tarea para sectores más atacados por los incendios en la Región. "En la Provincia de Valparaíso existe la fuerza de tarea que se ha ido formando poco a poco. Hay un trabajo coordinado entre Conaf, Bomberos y los municipios y vamos a intentar fortalecer la Provincia de San Antonio que es la segunda con mayor ocurrencia y así avanzar a Quillota, que es la tercera, pero gradualmente porque es imposible hacer durante esta fecha un trabajo más integral", expuso.

Condiciones especiales

Conciente de esta situación, el jefe provincial de Conaf en San Antonio, Mauricio Núñez Núñez, indicó que las condiciones geográficas y climáticas del lugar han sido gravitantes para la propagación de estos incendios.

“En Quillaycillo hay muchas quebradas, cajones de difícil acceso; además de una importante presencia de combustibles con bosques de eucaliptus, pino, pastizales y mucha quila; por lo que es peligroso de trabajar. A lo anterior hay que sumar las condiciones climáticas que han imperado en el último tiempo: altas temperaturas, mucho viento y cambios de dirección de éste”, indicó.

¿A qué se debe el aumento considerable de incendios en lo que va de temporada?

Hay una situación especial. El año pasado no llovió mucho, por lo que se esperaba poco combustible vegetal, situación que no fue así.

Ahora con las altas temperaturas de octubre y noviembre, el pasto se secó muy rápido, por lo que en esta fecha existe mucho combustible seco en comparación con años anteriores; esto unido a la presencia de viento, hizo aumentar el riesgo.

El jefe de Conaf fue enfático al señalar que “no existen los incendios naturales en nuestra zona, todos son provocados por mano humana: a diferencia de otros países donde se pueden generar por tormentas eléctricas. En general uno puede ver claramente dos tipos de incendio: los intencionales (por la acción de pirómanos) y los provocados por descuidos. En este último tema, algunos incendios suelen ocurrir a raíz de quemas de desechos agrícolas y/o forestales, las cuales tienen prohibición de realizarse en los meses de enero y febrero de cada año, porque son los meses de más alto riesgo; en marzo y abril se pueden realizar quemas de desechos agrícolas previo aviso a Conaf, el cual indicará el día, horario y condiciones en que se puede realizar.

No es juego de niños

Para Núñez, en este punto hay que hacer un llamado la comunidad; especialmente a los padres. “Uno de los factores de alta incidencia en la ocurrencia de los incendios forestales son los niños. Nuestras estadísticas indican que en promedio aproximadamente un 25 por ciento de los siniestros son provocados por menores. Hay diversas razones, principalmente descuido, hay algunos que juegan con fósforos hacen una fogata, la que se propaga y después no saben cómo apagarla y se descontrola. Hay otros casos en que los niños encienden fuego para ver todo el despliegue de equipos, helicópteros, aviones. Aunque cueste creerlo, ocurre y es bastante frecuente.

¿La comunidad está informada?

Es importante hacer un llamado a los padres y personas al cuidado de los niños y al uso responsable del fuego. Si alguien va a hacer una quema de desechos agrícolas y/o forestales, debe acercarse a Conaf que evaluará las condiciones para hacerlo en el periodo correspondiente recordando que en los meses de enero y febrero están prohibidas.

Ahora, quienes asisten a camping deben hacer fuego en las zonas habilitadas y autorizadas, cumpliendo con las medidas de precaución. Ocurre que hay muchos casos de personas que hacen una fogata en cualquier parte y después no apagan bien el fuego. Muchos transeúntes botan la colilla cigarro a la orilla de camino y el pasto seco toma inmediatamente el fuego y en 5 minutos arde un par de metros que genera un incendio, por lo que es importante evitar este tipo de acciones.

¿Cuándo se declara alerta amarilla y roja?

En general, cuando el jefe de incendio llega al lugar del siniestro propiamente tal, y percatándose que existen viviendas, personas y/o recurso forestal y otros a una distancia considerable, además del escaso recurso que lo acompaña al ataque de éste, sumado a condiciones topográficas y meteorológicas desfavorables, el jefe de incendio solicita la activación de la alarma amarilla, la cual es acatada o activada por la Onemi. En esta etapa se alerta a todos los recursos de emergencia.

Por otra parte, la alerta roja es solicitada por el jefe de incendio, cuando las condiciones o posibilidades de control del incendio son infructuosas y la cercanía del fuego a las viviendas y a los otros materiales combustibles es inminente. La alerta roja permite que los recursos que estaban alertados acudan de inmediato al lugar del siniestro, además de los otros requerimientos que el jefe de incendio solicite para el control de siniestros (maquinaria pesada, personal militar, apoyo de otras regiones, etc).

Daño flora y fauna

Hay un punto que la comunidad no logra dimensionar en su justa medida, y que es el daño a la flora y fauna, nativa y exótica.

Para Mauricio Núñez esto es difícil de calcular. “Con los incendios forestales se ha perdido una importante cantidad de especies forestales nativos como molle, quillay, litre, peumo, palmas, entre otras, además de especies exóticas como pino y eucalyptus; además de fauna nativa como zorros chilla, quiques, chingues, gato güiña, roedores, anfibios, reptiles y aves, además de especies exóticas como conejos y liebres. La gente podría pensar que estos animales pueden escapar, pero no es así, ya que por lo general, se esconden en sus madrigueras y ahí son alcanzados por el fuego.

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