jueves, 3 de junio de 2010

Sanantoninos buscan alternativas para enfrentar el invierno

Las bajas temperaturas se han dejado sentir en la zona y con ellas, la aparición de las enfermedades respiratorias. Hoy en día hay variedad de productos para enfrentar de mejor manera este frío panorama

La llegada de las lluvias y las bajas temperaturas producto de las temporadas de otoño e invierno son sinónimo de enfermedades respiratorias en San Antonio.
Los resfríos y gripes se hacen más recurrentes en estas fechas y, por ende, aumenta el consumo de medicamentos para atacar los "bichos". Por ello, las farmacias hacen su negocio, vendiendo sobre todo analgésicos, antigripales y una gran cantidad de medicamentos para atacar los efectos de las enfermedades de invierno.
Ahora el panorama en nuestra ciudad pone a disposición de los consumidores una serie de opciones que no sólo pasan por los medicamentos tradicionales, sino por los del área homeopática y naturales, que siempre tienen aceptación por los sanantoninos, principalmente por un tema de costos.
Y realmente es así.
El factor monetario es uno de los que tiene mayor incidencia al momento de realizar una determinada compra de medicamentos. Junto con ello, la confianza en los productos homeopáticos y naturales, se acrecienta a medida que los pacientes comprueban en ellos los resultados.
El año 2009 estuvo marcado claramente por el temor producido a la presencia del virus AH1N1 en el país; de un momento a otro aparecieron cientos de personas contagiadas por lo que se generó un miedo generalizado.
De ahí que se crea que se ha aprendido la lección y esta vez los previsores prefirieron estar preparados antes de sufrir las consecuencias de los resfríos y los males invernales.
La gente busca en esta época son básicamente fármacos que ayuden a pasar el malestar, la fiebre y la congestión y dentro de eso hay una basta gama de productos que se venden con mayor frecuencia, siendo los antigripales los más comercializados.
Pero los sanantoninos no solo adquieren medicamentos en las farmacias tradicionales de la ciudad.
Desde hace ya varios años que la medicina alternativa u homeopática ha ganado bastante terreno, lo que ha motivado que varias farmacias de este tipo hayan abierto sus puertas en la ciudad, para quienes buscan métodos distintos para prevenir o, en definitiva, remediar los efectos de las enfermedades de invierno.
La mayoría de los remedios naturales y tradicionales tratan de que el enfermo se libere de las toxinas a través del sudor; por lo que se recomienda consumir mucho líquido al consumirlos.
Esta tendencia no es solo de ahora, sino que desde hace bastantes años que la comunidad ve este tipo de medicina como la real solución para los resfríos o gripes y además para poder aliviar o mejorar otro tipo de enfermedades.
Sobre el tema de los cuadros estacionales, hay una amplia gama de productos naturales que sirven para atacar el resfrío o prevenirlo, como por ejemplo el propóleo que es un producto que aumenta las defensas del organismo.
En hierbas reaparece el famoso tilo, junto a la salvia, jalea real, miel o el natre, que antiguamente se utilizaba y en la actualidad se ha vuelto a usar. En general hay muchas infusiones que son recomendadas para poder aliviar los malestares propios de las enfermedades.
A diferencia de las farmacias tradicionales, la gente acude todo el año a comprar sus medicinas naturales para combatir los resfríos y gripes, esto porque la idea es mantener las defensas altas y prevenir las molestias de este tipo de enfermedades.
Y contrario a lo que muchos creen, no solo las personas mayores consumen estos medicamentos en caso de resfríos o gripes, sino también los más jóvenes.
Existen estudios que han revelado que este tipo de remedios, por las propiedades que poseen las plantas, ayudan a superar éstas y otras enfermedades, por eso es que acuden y consultan.

Recomendable

Quien sabe bastante de esto es la auxiliar de farmacia Pamela Avello, quien con más de 11 años de experiencia ha sabido lidiar con los problemas de los sanantoninos en este periodo.
Hoy desde la Central Homeopática de San Antonio cuenta que hay que asesorarse bien previo al consumo de los productos.
¿Tienen algunas contraindicaciones?
No tienen, lo pueden tomar cualquier persona que tenga algunos problemas de defensa o que presente inconvenientes frecuentemente en el periodo invernal. Obvio que hay algunos que están más recomendados para niños y otros para adultos.
¿Qué es lo más llevado por los sanantoninos?
El propóleo es una buena alternativa, además están los jarabes y yerbas como el tilo, sauco, entre otros.
¿El propóleo qué ventajas tiene?
Es un antibiótico natural, ayuda  prevenir y a tratar problemas de tipo respiratorios, como las neumonitis, bronquitis, laringitis, amigdalitis.
¿Que debe hacer la gente?, ¿estar preparado?
Estos productos son efectivos para tratar el cuadro, pero también cumplen una función inmunológica y para eso debería haber empezado antes de la temporada fría. Se recomienda al menos un mes.
Las yerbas como el tilo vuelven a tomar importancia…
Claro, es algo tradicional que viene desde nuestras abuelitas. También son recordables las flores pectorales. Es algo tradicional y todavía se usan como infusión.
Lo recomendable es comprar las yerbas en lugares habilitados…
Obviamente en las farmacias homeopáticas se ofrece una seguridad desde el punto de vista de salud; como locales establecidos responden a directrices del Instituto de Salud Pública. De esta forma, quien compre hierbas en estos establecimientos tiene la seguridad de que realmente le venden lo que indica el envase. En otros lugares uno no sabe qué está comprando. Aquí hay un químico farmacéutico que está dispuesto a responder todas las dudas.
Nosotros tenemos productos garantizados, respaldados por un registro que certifica que el producto es apropiado.

martes, 25 de mayo de 2010

Capitán de corbeta Andrés Araya se siente sanantonino

Cuenta el capitán de corbeta Andrés Araya que tiene una especial conexión en San Antonio pues nació en el hospital Claudio Vicuña de nuestra ciudad.
Aunque posteriormente debió trasladarse con su familia a Santiago, siempre se mantiene ligado al Litoral Central hasta donde venía de vacaciones a la casa de sus abuelos en Algarrobo.
Conoce de cerca a San Antonio y este 21 de mayo tuvo un sabor especial para él, pues representar a la Armada en el lugar donde nació tiene un sentimiento distinto.
“Sí, hay sensaciones especiales –cuenta-, aquí nací, mis padres siempre venían al Litoral Central y por esas cosas de la vida estaban en Algarrobo cuando avisé que iba a nacer, ja,ja. De repente era una irresponsabilidad de mis padres, andar de vacaciones y casi a punto de tener guagua, ja, ja, ja, pero por esas cosas, nací en San Antonio, quizás de ahí vino este gusto por el mar”.
Posteriormente por este marino ha estado en San Antonio más de una vez.
¿Sus abuelos vivían en Algarrobo?
Normalmente veníamos a la onza, recorríamos al Litoral Central y en una oportunidad cuando, ya era más grande, vinimos a la ciudad y conocí el hospital donde nací. Si bien mis padres son de Santiago, yo estoy feliz de haber recibido el llamado del mar desde aquí.
Entonces siempre tiene a San Antonio bien presente…
Ser sanantonino influyó en mi decisión. Hoy regreso en otra etapa de la vida y me gusta ver cómo ha cambiado. Hay una sensación especial, estoy en otro contexto, soy padre de familia, tengo 3 hijos, en el mes del Mar a desfilar, sin duda que fue lindo para mi.
¿Cómo vive Ud. la labor de acercamiento a la comunidad que debe realizar esta unidad?
Tuvimos la oportunidad de palpar el apoyo de la comunidad. Por sus características este buque embarcó mucha carga y personas que iban a ayudar a las zonas afectadas por el sismo. Ayudamos a la comunidad, desde otorgando pan, hasta en lo espiritual. Creo que con la presencia del buque, a todos en cierta forma, se les subió el ánimo. Vimos a Talcahuano muy golpeado, nos bajamos a limpiar calles y conocimos de cerca lo sucedido. En Juan Fernández hay mucho apego con la Valdivia, estuvimos a un mes del terremoto y al llegar, vimos lo que había pasado. Sin duda que fue una experiencia fuerte. Uno va creando lazos con la gente, conocíamos a algunas personas y al volver  unas estaban y otras ya no. Ibamos a ayudar y nos encontramos con esa realidad difícil de aceptar porque hay muchas personas que aún están sufriendo.
¿Qué es lo que viene para la LST Valdivia?
El rol ahora implica un traslado a Valparaíso. Este año ha sido en cierta medida “anormal” por lo que sucedió el 27 de febrero, pero ahora estamos en un periodo de entrenamiento con otros roles que tiene la Valdivia. Empezamos con nuestra labor de transporte anfibio, estaremos entrenando con la Infantería de Marina para aumentar nuestro nivel de capacitación., Eso es lo que “viene por la proa”, como decimos los marinos.

Unidad autónoma

La barcaza Valdivia es unidad autónoma en sí misma. Con una capacidad de carga de hasta 2.700 toneladas de combustible, puede recorrer de Valparaíso a Alaska sin repostar.
Este tipo de unidades representaba, al momento de su construcción, "lo más moderno" en diseño de unidades anfibias con capacidad de vararse. Es de la Clase Newport que se diferencia de las típicas unidades tipo LST por la forma de su proa, la cual le permite llegar a un andar aproximado de 20 nudos.
 Su rampa de proa –que es lo que llama más la atención al verla- , se desliza para crear un puente hacia la orilla y le permite embarcar y desembarcar tanto tropas como distintos tipos de vehículos, los cuales se pueden desplazar libremente entre la cubierta principal y la interior.
Debido a su forma especial, el buque  tiene la capacidad de embarcar y desembarcar vehículos anfibios, con el buque navegando.
Ya con 10 años al servicio en la Armada nacional, ha cumplido una valiosa labor.
Pero dentro de ella las diversas actividades para la dotación de 250 personas debe funcionar sin inconvenientes.
Areas de enfermería, de abastecimiento, de lavandería, sastrería, entre otras permiten que el buque pueda manejarse independientemente.
Uno de los aspectos fundamentales es la cocina, donde marinos especializados se encargan de preparar el rancho de acuerdo a especificaciones definidas hasta con un mes de anticipación.
Durante el día se realizan dos preparaciones lo que va basado en un menú mensual del cual se encarga el sargento primero Hugo Morales. En la Valdivia se preparan las raciones adecuadas para el personas y los visitantes especiales –civiles y militares- que periódicamente visitan la unidad, debido a las diversas funciones que realiza.
El cabo Víctor Gaete trabaja en la cocina. “Por lo general nuestro buque tiene bastante movimiento y hay que estar atentos a cumplir los requerimientos de la dotación en cuando a la alimentación. Preparamos de todo, desde cazuelas, hasta empanadas y cosas especiales, dependiendo de la ocasión. Cada persona tiene distintas labores y sabe lo que tiene que hacer de acuerdo a la planificación interna”.
Agregó que “aquí hay un solo menú que es igual para todos, desde el comandante hasta el último efectivo, obviamente hay algunas consideraciones especiales en cuanto a algunos regimenes de salud”.

Al buen pan

Dentro de un buque lo que no puede faltar es el pan. Imagínese cómo es el trabajo de la panadería cuando se encuentran en alta mar.
De eso sabe el maestro panadero sargento primero Miguel Ramírez. Junto a su ayudante prepara desde la tradicional hallulla, hasta tortas y masas dulces para las ocasiones especiales. “El pan de hace a bordo en todas las condiciones en que se encuentra el buque. Acá se confeccionan todas las masas que se consumen, hacemos hallulla, pan de molde, masas de pizzas, entre otras. En Talcahuano tuvimos que hacer cualquier cantidad de pan, para los efectivos de todas las unidades de la Armada en la zona, además para los buques en el sector. Tras la catástrofe lo que más requería era pan, diariamente con la ayuda de otras reparticiones hicimos aproximadamente 8 mil panes”.
En un día habitual se hacen 1.500 panes. El trabajo es lago, basta decir que el panadero se levanta a las 3.30 de la mañana para que a las 6 ya esté el pan listo para el desayuno. “La dotación tiene que disponer de su pan para el desayuno desde muy temprano, por eso junto al ayudando nos vamos turnando. Yo tengo 27 años en la marina y sé como es este trabajo, es largo, pero vale la pena por la experiencia”, indicó.

Un guerrero anfibio en San Antonio

Barcaza Valdivia presente en actividades de conmemoración de las Glorias Navales

Un operativo cívico en la escuela Movilizadores Portuarios fue una de las labores de acercamiento a la comunidad local, que el personal de la barcaza LST Valdivia cumplió mientras duró su estadía en San Antonio.
El buque, uno de los más grandes de la Armada nacional –junto al AO Montt- permaneció desde la tarde del miércoles atracado en el sitio 7 del puerto, hasta donde llegó luego de un viaje de 3 horas y media desde Valparaíso donde cumplía sus labores propias.
Fue la primera vez que esta unidad especializada en el combate anfibio –transporta generalmente a los efectivos de la Infantería de Marina- visitó San Antonio, pero tras ella se encuentran múltiples historias que ha vivido desde el año 2000 cuando entró en servicio reglamentario en las fuerzas navales.
La barcaza Valdivia fue construida en 1970 en astilleros estadounidenses, desplaza 8.775 toneladas y tiene una velocidad máxima de 20 nudos. Actualmente está al mando del capitán de navío Alfredo Whittle Pinto.
En la actualidad pertenece al Comando Anfibio y de Transportes Navales, realizando distintas comisiones desde Arica a Puerto Williams, tanto con la Infantería de Marina, las Zonas Navales y actividades de apoyo a la comunidad nacional.

En la tragedia

Esta barcaza fue el primer buque en llegar a la zona de Talcahuano tras el sismo y posterior tsunami que afectó a la ciudad.
Al llegar se encontró con la devastación provocada por la fuerza de la naturaleza y de inmediato se puso a disposición de las autoridades navales para ir en ayuda de la comunidad.
Así lo detalló a El Líder, el comandante Alfredo Whittle. “Fuimos los primeros en llegar a Talcahuano un día después del terremoto. Estuvimos 30 días apoyando en labores de remoción de escombros en la ciudad y sus poblaciones. Fue un trabajo bastante duro porque estuvimos lejos de nuestras familias en un momento delicado para todas las personas incluyendo nuestra dotación, creo que la comunidad quedó satisfecha de la labor efectuada ya que pudimos trabajar directamente con la gente”.
“La Armada en los sectores costeros siempre ha sido muy respetada, para nosotros en Talcahuano, Valparaíso y San Antonio, entre otros puertos importantes, tenemos raíces y lazos que nos unen. Fue gratificante estar en esos momentos difíciles junto a la comunidad”.
Una de las labores que cumple la barcaza Valdivia como unidad de la Armada tiene que ver con el traslado de estudiantes de Juan Fernández desde Valparaíso hacia la isla durante los periodos de vacaciones.
Por eso, la dotación de marinos tiene un arraigo especial con esa zona y de ahí que concurriera tras la tragedia a llevar alimentos y materiales de reconstrucción.
Para el teniente Gonzalo  Montserrat, esta experiencia fue impresionante y gratificante a la vez. Primero, se encontró con toda la destrucción causada por la naturaleza en la isla y luego, conoció de cerca la buena recepción de los habitantes locales.
“Periódicamente vamos a Juan Fernández; la última vez, llevamos materiales y la escuela modular que se instaló allá y que vino a suplir la que se había perdido con el maremoto. Fue bien impresionante ver como quedó la isla, porque nosotros la conocíamos como era, con las instalaciones de las personas, de la Armada. Ahora no quedaba nada, el agua arrasó con todo, pero la gente estaba bien dentro de todo”, indicó.
Montserrat, tiene 27 años, es casado y padre de tres niñas (Alexandra, Ignacia y Javiera) es nacido en la zona de El Monte, ahí muy cerca de Talagante. No tenía mucho contacto con el mar, salvo por el hecho de que su padre es ingeniero acuícola y lo fue motivando a seguir la carrera de oficial de la Armada.
“Mi papá trabaja en el Servicio Nacional de Pesca, él siempre estuvo bien relacionado con la parte marítima  y a raíz de eso, me nació la inquietud del mar, conocer la labor del marino. Y me apoyó en todo, nunca hubo problemas a pesar de que postulé ala Armada cuando tenía sólo 16 años.
“En la Armada estoy muy contento; todos los días hay desafíos nuevos. Este 21 de mayo estuvimos en San Antonio y luego regresamos a Valparaíso a seguir con nuestras labores habituales, hace poco estuvimos en Punta Arenas, luego en Talcahuano y Juan Fernández. Así siempre hay algo nuevo que hacer”, aseveró.
Powered By Blogger

Buscar este blog