lunes, 17 de mayo de 2010

Pérdida en el mar

Recientemente la vida de Ana González tuvo un vuelco dramático. En un accidente en el mar, falleció su pareja con quien compartió los últimos 25 años.
Sin duda un golpe fuerte que no se esperaba para nada. Si bien sabía que el trabajo del hombre era complicado y arriesgado, no pensó que sus días podían terminar de esa manera.
Hoy cuenta que está poco a poco saliendo adelante, lo cual no es fácil porque era parte importante de su vida y hacían todo juntos.
“El era muy conocido en el sector donde vive en la parte alta de Bellavista y muy querido por los vecinos. Para mí fue una pérdida tremenda, más aún cuando no pude velarlo. Cuando me avisaron no lo quería creer, pensaba que era un trabajo seguro y cerca de la casa, aunque a veces igual me preocupaba por los riesgos que podía correr. El había tenido dos accidentes, nunca había llegado a mayores, ni siquiera pedía licencia”, indica.
Así las cosas hoy al ver el mar de San Antonio, lo ve con otros ojos. “Me da miedo. Ahora quedé sola, era mi pareja y compañero, pero debo seguir adelante. 

Madre y esposa de pescadores

La vida de Rosa Santis ha estado ligada al mar. Gran parte de su familia ha trabajado como pescadores. Posteriormente el hombre que eligió para casarse (José Orellana) también tenía su vida en el mar, primero como pescador y luego como patrón de lancha.
Así las cosas no fue nada de raro que sus hijos Leonardo y Gerardo decidieran encaminar sus pasos hacia los botes y mirar de frente al océano.
Cuenta que pasó muchos días sola debido al trabajo de su marido. Ella lo conoció así y lo aceptó, pero pasó noches con la preocupación constante de que algo pudiera pasar.
Transcurrieron los años, pero el miedo se mantuvo. El trabajo en el mar es peligroso, ella lo sabe, más de una vez se enteró de algún accidente, de una esposa que se queda sola, de familias separadas por el destino.
“Una como mamá está siempre alerta. Había días con temporales y ellos salían igual al trabajo. En cualquier momento podría pasar una tragedia. Mientras esté viva voy a pedir por mis hijos, una sigue siendo su mamá aunque tengan sus propias familias. Siempre voy a estar a su lado. Recuerdo que cuando eran pequeños salimos adelante gracias al trabajo del papá, pero cuesta asumirlo. Después vieron cómo era la pega, se interesaron en la labor y les gustó. Quizás hubiera esperado otra cosa, pero si ellos lo eligieron así, hay que estar ahí”, señala.
En su familia han pasado cosas que la hacen valorar la vida. “Tengo un hermano que es marino mercante y debido a su trabajo sale por varios meses. Una vez naufragó en Sudáfrica. Así es que imagínese la preocupación. Ahora tengo nietos y bisnietos, pero por lo visto ellos se dedicarán a otra cosa”.

El mar sanantonino con ojos de mujer

Mayo nos hace irremediablemente volver la vista al mar. Es cierto que cada sanantoninos en algún momento del día durante toda su vida en esta ciudad, puede apreciar esas aguas que tranquilas bañan nuestra costa.
Tranquilas, por ahora; porque experiencias negativas vaya que si hemos tenido.
Pero el hecho de vivir frente al océano nos hace subvalorar su importancia. Está ahí, es cierto, pero cómo afecta nuestras vidas.
En este Mes del Mar, miraremos el mar a través de los ojos de tres sanantoninas que tienen una especial relación con él.

Rumbo a Alaska

Carmen Gatica reconoce que nadie en su familia estaba relacionado con el mar. Es más, nunca pensó que al venir a vivir a San Antonio, uno de sus hijos decidiría trabajar en un buque.
Así, en un corto periodo de tiempo, su hijo Cristian, le comunicó que había una posibilidad de trabajar embarcado en un barco pesquero. El único problema es que era fuera del país.
Ella pensó que no es raro que los pescadores de los grandes buques trabajen fuera del país. Se imaginó que era un lugar cercano, pero no: el destino era Alaska, un estado de los Estados Unidos situado en el extremo noroeste del continente americano y que ella sólo había escuchado de él en la televisión.
“Nunca pensé que él pudiera partir tan lejos, uno piensa que siempre lo va a tener a su lado. Nunca me vio apenada. Lo pensamos bien eso sí, él quería irse a trabajar aunque no tenía nada que ver con lo que había estudiado, pero quería salir adelante y ante eso no podíamos oponernos. Lo apoyamos, lo acompañamos, lo fuimos a dejar al aeropuerto cuando viajó tan lejos”, cuenta.
El problema no era tanto que se fuera tan lejos –cuenta- el tema era con el  hecho de trabajar en el mar. “Sí, eso era lo más preocupante. Nosotros no teníamos a nadie relacionado con el trabajo en el mar, entonces no conocíamos la experiencia, además una ve tantas cosas en la televisión, en las películas o sabe de cosas que pasan en el mar, empezamos a tomarle el peso al asunto. Me dio pena y rogábamos para que estuviera bien. Soñaba con él y me daba miedo, pero como mamá tenía que ser fuerte y apoyarlo. Nos comunicábamos por teléfono y quedábamos algo más tranquilos, pero de todas maneras se hace difícil. Nos decía que estaba bien, que tenía buenos compañeros, todo para que no nos preocupáramos. Ellos tenían seguridad, buenos implementos”.
El trabajar en alta mar es lo más preocupante para una madre como Carmen Gatica. Primera vez que su hijo menor salía de la casa, del país y al mar.
Explicó que “es difícil, uno le pone más atención al mar. No como antes. Ahora vivía preocupada. Se fue por 8 meses, quería seguir, pero después por el tema de la crisis no tuvo más trabajo. Si me dijera nuevamente que va a trabajar en el mar habría que aceptarlo, lo apoyaría aunque tenga que volver a sufrir la preocupación como toda mamá”.

Cambio en educación II


Responde Sergio Hernández, desarrollador el proyecto educativo del Instituto José Miguel Carrera.
¿Qué es lo que se busca en el fondo?
Buscamos una forma distinta de impartir pedagogía. Si nuestros niños no aprenden, no es problema de los estudiantes, es problema del profesor. El docente tiene que obtener resultados, porque nuestra labor es enseñar y  los niños vienen aquí a aprender.
¿Qué nivel de sus objetivos han logrado?
Bueno, los colegios efectivos disponemos de metas en comportamientos diarios; por ejemplo, en la forma como nos dirigimos al profesor, como queda la sala, como es la recepción del docente a sus estudiantes, son aspectos que hemos mejorado.
A corto plazo buscamos elevar el nivel de excelencia. Estamos trabajando con evaluaciones al 70 por ciento de logro; además mediremos exactamente –con pruebas estandarizadas nacionales- los aprendizajes de los alumnos. Lo vamos a hacer en séptimo y primero medio para entregarle apoyo a los docentes. De modo que el profesor tenga cuatro reportes durante el año de cómo van los estudiantes respecto de lo que debieran saber.
¿Hay aportes para desarrollar este trabajo?
Se dispone de recursos del Ministerio de Educación que son destinados específicamente para mejorar el aprendizaje. Esto nos ha permitido dotar a los establecimientos municipales de servicios externos de asesoría, de textos, bibliotecas de muy buen nivel
No nos vamos a quedar por recursos porque nuestros niños se merecen lo mejor.
Capacitamos a los profesores con personalidades del ámbito educacional y tomamos decisiones desde los niveles más bajos.
En cuanto a los medios, hemos tenido un amplio respaldo del Concejo Municipal. Recientemente nos aprobaron 30 millones de pesos para invertir en una biblioteca, laboratorio de ciencias y material deportivo entre otros.
¿Están cambiando la educación municipal de San Antonio?
Diría que sí. Estamos poniendo el acento en la escuela, en la sala de clases. Nos hacemos cargo de lo que hay que hacerse cargo.
¿Se puede decir que el Instituto Bicentenario es el rostro de ese cambio?
Sí. Las autoridades se dieron cuenta de la importancia de este proceso comunal de educación. Estamos pensando instalar una escuela con la misma lógica del instituto, de tal manera que alumnos de prekinder a sexto básico para en séptimo sigan en el José Miguel Carrera.
¿Se notan los cambios?
Hoy hemos planteado cambios de prekinder a segundo básico en el nivel local. Es cosas de ir a una escuela municipal y ver cómo se comportan y ver el material con el que trabajan, eso es único, no existe en la provincia. Hoy con tranquilidad en esos niveles la enseñanza es de primera.
¿Qué es lo que viene a futuro?
Dependiendo de la oferta dependerá la oferta que tengamos. Hoy estamos dando un curso por nivel, el próximo año se subirá a segundo medio, pero si la demanda es alta y nos da para dos cursos por nivel, bienvenida sea. Eso permitiría un aumento de profesores y más horas de docentes. No vamos a echar pie atrás respecto de la calidad de los docentes. Todos deben ser evaluados y deben tener un nivel destacado y competente, aún cuando tengamos que traerlos de otras ciudades.

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