miércoles, 14 de abril de 2010

Trabajo complicado, pero hay que hacerlo


Paola Chevasco, del Centro de Protección de Llo Lleo concuerda con el tema de la falta de responsabilidad de los propietarios de canes.

“Falta cultura en el cuidado de las mascotas. Acá se han dado muchas opciones para que los dueños operen a sus perras y así evitar el aumento de la población canina. No sabemos qué pasa que no hay respuesta. De esta forma las perras entran en celo, tienen sus cachorros y lo primero que hacen es venir a dejarnos los perritos acá. De hecho, un vecino cercano dice que nosotros somos un basurero de animales, porque toda la gente viene literalmente a botar sus mascotas. No hablamos sólo de perros de la calle.

¿Uds. como amantes de los animales están moralmente obligados a recibirlos?

Claro, no podemos evitarlo. Lamentablemente vienen a dejar muchos cachorros, algunos en buenas condiciones, otros enfermos y que contagian a los demás. Entonces debemos realizarles tratamientos médicos y eso es un gasto más.

¿Cómo está el tema de los ruidos, malos olores se han suavizado los conflictos con los vecinos?

Al principio teníamos problemas, pero estamos permanentemente tratando de evitar problemas a los demás. Utilizamos una cantidad increíble de cloro día a día, y si consideramos que son pocas las personas que nos colaboran, imagínese.

¿Cómo se puede colaborar con la institución?

Tras el terremoto quedamos muy dañados, se nos cayeron todas las panderetas de la parte trasera de la casa y por ahí salieron varios animalitos. Lo que necesitamos en estos momentos son materiales de construcción para proceder a levantar nuevamente esos cercos. Además siempre necesitamos artículos de limpieza: cloro, desinfectantes, alimentos para perros y gatos. Algunas personas nos han dejado pequeñas donaciones, hace poco estuvo María Eugenia Larraín que nos dejó algo de alimento, pero al mismo tiempo tras el terremoto hemos ayudado a vecinos –incluso de Cartagena- que tienen muchos animales y que les entregamos asesorías. A muchos le hemos repartido lo poco que tenemos. Somos la única protectora que tiene animalitos albergados. Es bien ingrato este trabajo, pero jamás hemos dejado de atender a los animalitos por falta de dinero.

Aumentan perros y gatos abandonados en San Antonio


Tras el fuerte movimiento telúrico las mascotas también sufrieron una serie de problemas de salud. Esta situación redundó en el creciente número de mascotas que circulan por las calles de la ciudad


Si bien el pasado terremoto fue un episodio traumático para los sanantoninos, no es menos cierto que para nuestras mascotas también lo fue.

Quizás a simple vista no se aprecien muchos de los síntomas, pero también experimentaron las sensaciones de temor que sentimos nosotros.

El problema se agrava aún más con aquellos perros y gatos que quedaron abandonados a su suerte o que simplemente fueron olvidados por sus dueños; se trata de una realidad difícil, pero que se da en nuestra ciudad y en otras partes del país, transformándose en un problema mayor que va más allá de una simple solución. Se trata de educar a la tenencia responsable de animales, evitar que anden sueltos por las calles, donde se pueden transformar en potenciales agresores de personas o de otros animales; eso sin olvidar la suciedad y parásitos que pueden generar y transportar.

Lo claro es que las mascotas al igual que nosotros sufrieron con el sismo, por lo que vale estar atento a los síntomas.

El comportamiento de los animales frente a una catástrofe natural es bastante típico. Reaccionan con inquietud, expresando temor, aullidos, etc. Además tienden a escapar, buscando lugares que den más protección, por lo tanto, debemos estar preparados, en todo sentido, con el fin de dar cuidado y protección a todo nuestro núcleo familiar, incluyendo las mascotas.

Si su gato o perro duerme poco, come mucho, está temeroso y pasa la mayor parte del día escondido y asustado lo más probable es que esté sufriendo los efectos del terremoto.

Tratar de generar un ambiente sereno para su fiel compañero y respetarlo si desea mantenerse aislado son algunas de las recomendaciones de la experta en comportamiento animal de la U. Andrés Bello, María José Ubilla.
Tras el megaterremoto del sábado 27 de febrero, las mascotas también comenzaron a resentir sus efectos: estrés, aislamiento e hiperactividad, entre otros. “Su intensidad dependerán de las características sicológicas y el lugar en que residen. Por ejemplo, los animales que tienen antecedentes de problemas de ansiedad y los que viven en edificios son los más afectados”, explica la especialista.
De acuerdo a la veterinaria, una mascota estresada tras el terremoto y sus replicas generalmente busca esconderse, puede ser debajo de la cama o en zonas altas, comen más o no tienen ganas de comer o suelen acicalarse con mayor frecuencia, especialmente los gatos y los perros.
“Los canes en particular presentan hiperreactividad e hipervigilancia, duermen menos y descansan muy poco, sobretodo con las numerosas réplicas que hemos tenido. Hay que tener especial cuidado con aquellos animales que estén perdidos, tras el terremoto, pues están muy asustados y poco tolerantes al contacto físico.

Consejos


Respetar si quieren estar aislados, pero preocuparse de llevarles agua y comida.
No obligarlos a salir.
Es bueno sacar al perro a pasear más de lo habitual. Es clave el contacto social: físico, verbal y táctil.
Contribuir a un entorno normal.
En caso de réplicas no sobreproteger al animal.
Como medida de seguridad, es necesario tener a mano la correa del perro o el arnés.
Si se trata de un gato evitar tomarlo en brazos y salir con él porque éstos se estresan, es mejor dejarlos en la casa.

Rodrigo Venegas, Licenciado en Medicina Veterinaria de la Universidad de Chile, indica que los síntomas para detectar si nuestra mascota tiene estrés post terremoto: conductas inadecuadas a su comportamiento habitual como desórdenes alimenticios y en los hábitos del sueño, hiperactividad, agresividad, o incluso escapándose del hogar.

“Es la misma reacción al estrés asociado a un trauma, cambian su conducta habitual. Los gatos por ejemplo, se vuelvan más miedosos, no comen, rasguñan o dejan de hacer sus necesidades en su caja de arena. Es una alteración neurológica del tipo conductual.

Para la médico veterinario del Departamento de Medio Ambiente de la Municipalidad de San Antonio, Rosa María Romero, indicó que “Lo que se notó fue un aumento de reacciones sicológicas en los animales. Si nosotros nos asustamos con el terremoto, los animales también. Algunos de ellos se mostraron retraídos, otros salieron de sus casas y caminaron durante todo el día, tuvieron una actitud compulsiva. En aves por ejemplo, se notó un problema de postura, generada por el estrés vivido”.

De esta situación saben mucho los representantes del centro de recuperación de animales de Llo Lleo, pues han comprobado el aumento de perros vagos en la ciudad tras el sismo pasado.

La directora del establecimiento, Paola Chevasco, dijo que “estamos en este lugar hace 10 años, con una cantidad enorme de animalitos que vienen a dejar. La gente los deja y desparece, los tiran, vienen de noche o muy temprano en la mañana. Tras el terremoto llegaron seis perros, dos se dieron en adopción, los demás no se pudieron entregar. Lo que llama la atención es que son perros muy bien cuidados lo que demuestra que tuvieron un hogar, pero después de varios días nadie se ha preocupado de venir a buscarlos”, aseveró.

También dijo que en los últimos días se han visto más perros abandonados deambulando por las calles de la ciudad. “Siempre recorremos San Antonio y vemos que hay ciertos lugares donde se notan más perros en las calles. En Barrancas alto, hemos visto perros de diversas razas deambulando. Muchos se han refugiado en el sector de los ojos de mar, no sabemos por qué hay tantos animalitos que se reúnen ahí para refugiarse”.

Actualmente en el centro llolleíno se encuentran 24 perros y 14 gatos en recuperación, una labor complicada si se considera los limitados recursos que poseen.

Una cuestión de educación

Y aquí derivamos a otro tema que se torna de suma importancia en San Antonio: la tenencia responsable de las mascotas.

Así es, porque a la larga de los seres humanos depende que los animales (ya sean perros, gatos, aves u otros) estén bien cuidados. El terremoto en este caso actuó como un desencadenante de todo el estrés acumulado.

Si queremos que no hayan más perros abandonados en las calles de la ciudad, se debe comenzar por cuidarlos adecuadamente.

Sobre este tema ahonda la veterinario Rosa María Romero.

“A través del programa que tenemos en el municipio lo que se pretende es fomentar la tenencia responsable, enseñar que tener una mascota implica grados de responsabilidad con la familia y el nuevo integrante a quien hay que tener en buenas condiciones. Un propietario responsable va a saber que un perro no debe andar suelto en la vía pública, pues puede hacer destrozos, se va a ir a las basuras, va a hacer su necesidades biológicas en la calle, va a pelear con otros animales, puede atacar a otras personas”, indicó.

¿Cuál es la solución entonces?

Esta pasa por las personas, porque entiendan la responsabilidad que implica tener un animal en sus hogares.

¿En San Antonio falta cultura en ese sentido?

Lamentablemente este es un problema país. No existe la cultura de tener en forma adecuada un animal, que el perro esté en mi propiedad, no suelto en la vía publica.

¿Cuál es la labor que cumplen Uds. en ese sentido?

Bueno, nuestra labor no se entiende mucho. Una de nuestras acciones es la notificación a los propietarios que dejan a sus perros sueltos en la calle. Salimos a la calle, vemos muchos perros abandonados y cuando se le indica la responsabilidad a los vecinos, surgen una serie de excusas. Nuestra labor es educar; por lo mismo, les señalamos a los dueños de estos perros que existe una norma que están quebrantando. Ahora si Ud. es reincidente en la materia, el caso va al Juzgado de Policía lLocal, y allí se verá la gravedad de la situación.

martes, 6 de abril de 2010

Tarea de largo aliento


Retirar todos los escombros no es una cosa menor, Cuesta hacernos una idea, pero basta decir que según cálculos de la Unidad de Escombros del municipio, deberán emplearse recursos por 104 millones 760 mil pesos y al menos un año para dejar todo como estaba antes del 27 de febrero.

Nada menos.

Rafael van Gein, director de Aseo y Ornato, explicó el trabajo realizado hasta esta semana “Hay que reconocer que trabajamos desde el mismo sábado de la tragedia. Formamos equipos con voluntarios y de inmediato se pusieron al servicio de este departamento para sacar los escombros que estaban en las zonas céntricas y que imposibilitaban la normal circulación de las personas. Momentáneamente quedamos sin recursos, hay sectores que faltan, pero personalmente me he preocupado de coordinar lo equipos para cuantificar los trabajos a realizar. Sabemos los sectores que faltan, y cuantos recursos necesitamos apara eso. Muchas personas hasta el día de hoy sacan sus escombros, porque no tienen los recursos para reconstruir; entonces, no han eliminado sus cierres perimetrales con problemas y de seguro los botarán más adelante. La idea es que de una u otra manera vamos a tener lo recursos para seguir con esto”.

¿Qué gestiones realizan?

Todas las posibles. Hemos tenido contactos con el gobierno regional, la Subdere, Intendencia. De alguna forma se conseguirán los medios para continuar. Esto ha sido la primera etapa, pero deben venir otras, ya que con lo que hemos realizado, sólo abarcamos cerca del 20 por ciento de los escombros que se deben retirar de San Antonio.

Con esta situación los vecinos deberán dejar sus desechos en cualquier lado… Están claros con que el panorama se va a complicar…

Es lo más probable, pero los vecinos no pueden dejar sus cosas en cualquier parte; ni menos las basuras porque contaminan los escombros y ya no nos servirán. La idea es que no lo hagan. Quienes tengan los medios o vehículos pueden dejar los restos de áridos en la ribera sur del río Maipo. La única condición es que los dejen ordenados, nada más. Este en un trabajo de largo aliento, esperamos que la ente no se desespere. Estamos hablando de una ciudad de unos 90 mil habitantes con casi 28 mil viviendas, por lo que la labor no es menor.

¿A dónde van a dar los escombros que ustedes retiran de las calles y barrios de San Antonio?

Buscamos reutilizar los escombros aprovechándolos para mejorar taludes y para reforzar la ribera sur del rio Maipo. Los escombros áridos que hemos sacados los depositamos en ese lugar para crear una barrera de contención contra posibles salidas del río. El escombro contaminado se va a vertedero con la ayuda de la empresa Vicmar que también dispone de camiones para esa labor. Y allí también son reutilizados porque allí se ocupan en el reforzamiento de las carpetas de rodado al interior del recinto. La idea es que estos escombros se aprovechen de la mejor manera. Agradezco a los medios de comunicación, porque nos han permitido informar de los trabajos que estamos realizando, de esta forma los vecinos nos pudieron colaborar, primer sacando sus escombros en forma ordenada, separando en origen y luego acopiándolos de forma adecuada para que las vías de circulación no se vean afectadas.

Preocupación

Silvana Martínez estuvo en terreno retirando escombros de las calles con sus propias manos. Ella vio en directo la preocupación de los vecinos porque esta importante labor se vea terminada.

“Es algo complicado porque todos quieren que saque su basura primero. El problema es que tu pasas por una calle, limpias y después vuelves a pasar y otra vez hay más escombros. La gente va retirando sus desechos de a poco. Primero comenzaron con los muros externos, pero ahora están sacando lo del interior de sus casas; entonces el tema sigue y sigue”.

¿Esto dará para largo?

Yo pienso que esto tomará mucho tiempo.

¿Qué pueden hacer los vecinos?

Ahora mucha gente está botando sus escombros en sitios eriazos; pero eso no está permitido. Los que puedan llevar sus materiales que fueron destruidos pueden hacerlo al sector del río Maipo donde se están acopiando los escombros. Además hay mucha gente al borde del río que necesita escombros para rellenar sectores cercanos a sus casas y tener sus patios de nuevo. El problema es que el gasto tendrá que asumirlos los privados y no es barato.

La ruta de los escombros


Por falta de recursos el municipio no podrá seguir haciéndose cargo del retiro de los desechos de las calles de la ciudad. El problema no es menor si se considera que en esta primera etapa, la Dirección de Aseo y Ornato ha abarcado el 20% de todos los materiales destruidos tras el terremoto del 27 de febrero. Paciencia parece ser la clave mientras se espera que se reactive el proceso


Cuando ha pasado más de un mes del terremoto del 27 de febrero, las cicatrices aún se perciben en algunas de las construcciones de San Antonio.

Son una especie de recordatorio de la fuerza de la naturaleza que una y otra vez llevan a la memoria aquella noche en la que culminaba el verano y en que la tierra se movió con fuerza dejando al descubierto toda nuestra debilidad.

Los sanantoninos hemos recuperado nuestra rutina diaria, vamos al trabajo, al colegio, pagamos nuestras deudas y tomamos la misma micro o colectivo que nos deja cerca de la casa.

Parece que volvemos a ser los de antes.

Pero hay algo que nos hace recordar el movimiento telúrico. Algo que cada vez nos retrotrae como una especie de deja vu en nuestra memoria.

Son los escombros.

Los restos de cierres perimetrales, de paredes, de casas que se vinieron al suelo y que se resisten a desaparecer de nuestras calles y veredas.

El problema es complejo. Según cifras de la Municipalidad de San Antonio, retirar todos los escombros de las calles de nuestra ciudad implica un costo de más de 100 millones de pesos. Obviamente, estos recursos no estaban en ningún presupuesto.

Y parece que los escombros deberán seguir ahí, porque en el municipio local ya informaron que no se dispone de dinero para concluir con las obras de despeje.

Por lo menos hasta nuevo aviso.

El comunicado dice así: “Muy a su pesar, la Municipalidad de San Antonio informó que no podrá seguir haciendo demoliciones en casos más graves ni retiro de escombros en las calles y barrios de la comuna por la falta de recursos financieros. El comunicado oficial sintetiza versiones entregadas por los encargados de ambas acciones post- terremoto desplegadas por el municipio porteño a pocas horas del golpe de la naturaleza aquel sábado 27 de febrero pasado. Javier Navarrete Artigas, encargado de la Oficina de la Vivienda, unidad que debió asumir la tarea de demoler los inmuebles de mayor riesgo cuyos propietarios no podían hacer y retirarle sus escombros desde el interior, informó que las cuadrillas de apoyo trabajan sólo el miércoles 31 de marzo”.

“De esa decisión, lógicamente forzada por la carencia de recursos financieros, se comunicó a los demás estamentos municipales para que dejaran de enviarle casos requiriendo su ayuda en ese sentido. Por otro lado, la Dirección de Gestión Física del municipio sanantonino informó que su tarea de retirar escombros desde calles céntricas de las ciudades y de las diversas poblaciones del territorio comunal concluirá el jueves 1 de abril”.

“Christian Ovalle Lyon, director de esa unidad, explicó que lamentablemente no se puede hacer más porque no se ha obtenido recursos económicos externos que financien la continuidad de esa labor que se estaba haciendo con 5 equipos de trabajo formado por personal municipal, del Ejército y de la empresa Vicmar más apoyo de maquinarias y camiones especiales. “La última jornada será el jueves 1 de abril y desde allí sólo se retirará escombros en casos muy puntuales y según sea la disponibilidad de recursos humanos y maquinaria de la empresa Vicmar, encargada del aseo de la comuna, que nos hace esa labor sin cobrarnos un peso”, recalcó el personero.

Clarito

Vecinos

Esta medida obviamente no fue recibida con los brazos abiertos por los vecinos que se vieron afectados por la destrucción.

Una cruda realidad vive por estos días el matrimonio de Miguel Vergara y Edith Salgado.

Su casa de calle Providencia en Llo Lleo en la que habían invertido parte importante de sus dineros logrado en una vida de trabajo, quedó con serios daños que obligaron a su demolición. Se irán al suelo paredes de historia familiar, lo mismo que sus sueños.

La situación se complica si se considera que ambos sufren problemas de salud, por lo que reciben pensiones que bordean los 70 mil pesos mensuales. “La casa se partió entera, tiene un decreto municipal para su demolición. Los costos los tenemos que asumir nosotros y son altos. Por eso los escombros que resulten de esto los tendremos que dejar aquí mismo nomás. Imagínese que un camión nos cobra 100 mil pesos por cada viaje para botar los restos. Si se hacen diez viajes, estamos hablando de un millón de pesos sólo en eso. ¿De a dónde? Los pocos recursos que podamos tener tendremos que ocuparlos en levantar una mediagua donde poder vivir”, dijo Don Miguel.

Edith Salgado se muestra preocupada por el desamparo en que se encuentran. “Recurrimos a todas las instancias para que nos ayuden, para que nos cooperen. Somos discapacitados, recibimos una pensión muy baja, tocamos muchas puertas, pero no hay ninguna posibilidad. No están los medios para tendernos una mano”, cuenta con resignación.

Explicó que en el municipio no los pudieron ayudar por falta de recursos; por lo que ahora deben extremas sus dineros para salir adelante. “Lo que podamos tener tendremos que ocuparlos en reconstruir. Si pedimos un crédito será para levantarnos de nuevo, no vamos a poder gastar plata en retirar los escombros”.

Miguel Vergara explica que “hemos pensando incluso en llamar al Presidente Piñera para que vea la realidad de muchas personas en San Antonio. Nosotros estamos muy afectados y aquí hay familias que están peor aún. Imagínese. Estamos arrendando una casa, que sale muy cara, pero qué se le va a hacer, hay que vivir en algún lugar”.

Buen trabajo

Juan Carlos Rojas, vecino de cerro Arena, también se vio perjudicado por el terremoto, pero explica que no sufrió daños mayores. En todo caso los escombros que resultaron del sismo, los trasladó a un sitio eriazo, como una medida rápida para enfrentar la situación.

“Quizás no era la mejor medida, pero algo había que hacer. Vi el trabajo de la Dirección de Aseo de la municipalidad; es bueno que limpien porque se estaba viendo muy desordenado el sector. La gente estaba botando cosas en cualquier lado y se pueden meter en problemas. Es una lástima que se termine le retiro, porque aún quedan muchas cosas en las veredas. La gente está alegando porque se han demorado mucho. No culpo a la municipalidad porque quizás no tiene recursos, pero hay molestia”, indicó.

Claro que explicó que “hay gente y gente. A nosotros no nos pasó nada, pero hay otros a quienes se les cayeron los cercos y no tiene dónde dejar esos restos”.

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